Un belén en el municipio de Cartelle al que hasta le crece la hierba

Fina Ulloa
FIna Ulloa OURENSE / LA VOZ

CARTELLE

Algunas de las figuras móviles relacionadas con la vida rural o edificios del pueblo, como la capilla, las hizo en barro el propio José
Algunas de las figuras móviles relacionadas con la vida rural o edificios del pueblo, como la capilla, las hizo en barro el propio José Alejandro Camba

José Rodríguez se dejó convencer por sus vecinos y trasladó la recreación del nacimiento que tenía en casa a un pajar. Tiene más de 150 figuras y se ha convertido en una atracción de la que disfrutan especialmente los mayores

24 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Imaginan un belén en el que crezcan la hierba, el maíz o las berzas? Pues existe y está en Ourense. Hasta ese nivel de detalle ha llegado José Rodríguez Domínguez, que vive en la pequeña aldea de Muntián, en el municipio de Cartelle. Su afición por recrear el nacimiento le viene de familia. «Na casa sempre se fixo, e agora tamén me axuda con este da palleira a miña nai. Montámolo entre os dous e é de xustiza que tamén leve o seu mérito», comenta. Se refiere a una composición que ahora mismo ya acumula más de 150 figuras sobre una estructura en forma de ele. «Certo, certo non sei cantas hai, porque atopas dende un gatiño pequeniño que case pasa desapercibido a unha casa», dice.

El belén está en la primera planta del pajar y recibe cada vez más visitantes, no solo de su municipio sino de otros a los que se va extendiendo la noticia. «Á xente maior faille moitísima ilusión, así que tamén o fago por eles. O outro día fíxolle unha ilusión grandísima a unha señora ver unha fonte que bota auga. Emocionouse tanto que case se me bota a chorar. Para eles é case coma se fosen nenos vendo xoguetes», narra. Fueron precisamente los vecinos los que lo animaron a ampliar el que tenía en casa. «Estaba nunha mesa que tiñamos na galería. Xa viñan a velo e dicíanme: ‘‘As figuran danche, ti podes''. Fíxenlles caso e este é o segundo ano que está na palleira», explica. José considera que la composición es un poco de todos, porque también le donaron figuras. Otras las confeccionó él mismo en barro. No es que este belenista se dedique a la alfarería —trabaja en una residencia de ancianos—, pero es un material con el que le ha gustado jugar desde pequeño. Pese a ser completamente autodidacta, incluso se ha atrevido a crear algunas piezas móviles, como un labrador que cava la tierra, un pescador o una mujer alimentando a gallinas, que también se mueven. Ha recreado casas e incluso la capilla del pueblo. «Algún traballiño me deron. Pasei unhas cantas noites para sacalas», reconoce. Para el año próximo quiere reproducir también al grupo de gaitas Os Maravillas. «Comprei un gaiteiro, pero non atopei gaiteira e aquí tivemos nesa formación a unha famosa porque foi pioneira: Áurea Rodríguez», explica.

El belén, que abrió el día de la Inmaculada y cerrará el 11 de enero —cuando termina este ciclo litúrgico—, requiere de labores de mantenimiento. «Teño que lle cortar a herba, que medra porque se rega coa auga do río que montei con axuda dun cubo e un sistema con motor de acuario doméstico», cuenta. «Non é céspede sementado. É herba dos camiños, que a collo pequeniña con algo de terra», aclara. Lo que sí siembra, unas semanas antes de montar el resto del belén, es maíz y berzas de forma que, cuando lo abre al público, empiezan a brotar las plantas.