El Concello de Boborás ha puesto en marcha un taller de oratoria y comunicación para jóvenes. Merece en mi opinión un caluroso aplauso. La formación básica humana requiere aprender a hablar -se entiende, en público, como es éste el caso-, leer -bien, igualmente en público-- y escribir -digamos correcta y creativamente-: tres saberes que ponen a prueba la enseñanza básica verdaderamente sólida; y que se echan en falta a veces incluso en grandes triunfadores profesionales. Ésa fue la evidencia que llevó al norteamericano Dale Carnegie (1888-1955) a crear su famosísimo curso de oratoria -extendido ya, en régimen de franquicia, por todo el mundo- y a escribir su obra clave La forma rápida y fácil de hablar efectivamente.
La oratoria, ese «arte de hablar con elocuencia», unida a la dialéctica o «arte de dialogar» y la retórica o «arte de bien decir», se está perdiendo lamentablemente. Y es pena, porque tuvo su apogeo en la antigüedad clásica y no hace tanto produjo oradores como Gandhi o Martin Luther King en lo social y como Churchill o De Gaulle en lo político.