Faraday no es inmune a los rayos

La energía eléctrica pasa sobre el aluminio que conforma la cobertura del avión y crea un campo libre de carga en su interior

Así funciona un radar meteorológico El aparato fue creado en los años de la Segunda Guerra Mundial para detectar aviones pero su apliación para observar sistemas frontales se impuso tras el conflicto bélico.

redacción / la voz

Los aviones que sobrevuelan estos días Europa tienen que lidiar con el peor de los enemigos, las tormentas. Los rayos, que ya han superado el medio millón en 72 horas, han provocado cancelaciones, retrasos y algún que otro susto en el espacio aéreo europeo. Los pasajeros de un vuelo A Coruña-Londres del pasado martes no pudieron llegar a su destino en hora por el impacto de un rayo que dañó el radar. La historia de este aparato se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Su primera aplicación fue para detectar aviones de combate pero tras el fin del conflicto bélico, la ciencia comenzó a sacar provecho de su funcionalidad para observar precipitaciones. Se trata de un emisor de microondas cuyas longitudes de onda son similares a las gotas de agua. Cuando detecta un frente de lluvia, los haces de microondas rebotan y regresan al aparato. Por tanto lo que mide realmente un radar es la reflectividad.

Los daños que sufrió el radar ponen de manifiesto que un avión no es inmune al impacto de un rayo a pesar de que se trata de una caja de Faraday, un concepto físico basado en un experimento realizado en 1836 por el científico inglés Michael Faraday, uno de los padres del electromagnetismo. «Cando un raio impacta contra un avión o que vai a facer é circular polos bordes do fuselaxe e polo tanto non lle afecta as persoas que están dentro. Pero claro, a parte de fora si que recibe a descarga e si que lle afecta porque a corrente que pasa por fora é de moita voltaxe. A cuberta dun avión é un material condutor que ten unha resistencia e que co paso dunha corrente créase unha calor que pode provocar danos por exemplo no radar xa que está instalado na parte exterior», explica Jorge Mira, catedrático de electromagnetismo de la Universidad de Santiago.

Cada vez que un rayo sale de una nube se guía por las leyes de la naturaleza que les señala el mejor camino para circular. En el caso de un avión siempre es el material exterior del aparato. «Unha corrente eléctrica vai a ir polo sitio que lle poña menos resistencia. Un raio non vai a atravesar o avión polo medio porque ten metal para circular por el. O mellor para un raio non é polo tanto facer un burato para entrar e saír do aparato. En canto detecta que a parte exterior é de metal decide rodealo para despois continuar co seu camiño», apunta Mira.

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