Fallece el que fuera alma y motor del Pingallo

La Voz

AMOEIRO

La vida de Luis Raluy quedará para siempre asociada al Pingallo. En la calle San Miguel inició su vida laboral y allí la finalizó, ya septuagenario, cuando cerró en el 2013. Decidió que mejor cedía el testigo a alguien que aportara savia nueva al local y respetara el nombre. Luis Raluy será para siempre parte de la historia de la hostelería ourensana, aun cuando la casa nunca hubiera apostado por el relumbrón, ni por las estrellas, sino por la sencillez. Ha fallecido Luis Raluy con 77 años, con la satisfacción de ver que el patio interior del Pingallo, reservado para la gente de casa, sigue vivo. Su viuda María Luisa y sus hijos, María Luisa, Antonio y Pilar, pudieron comprobar ayer que Luis era un hombre querido y respetado. La misa de funeral será a las cinco de la tarde en la iglesia de Santa Eufemia. El entierro, en Parada de Amoeiro.