Dos ejemplos de superación con 16 años

Lorena Estévez y Saray Suárez han logrado el premio de la Xunta al esfuerzo para alumnos de Secundaria

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«No debería ser noticia que una gitana apruebe la ESO» La Xunta ha reconocido con un premio el esfuerzo académico de Saray Suárez por superar dificultades de tipo sociocultural para avanzar en sus estudios.
x. m. r.
ourense / la voz

Tienen 16 años. Están en plenos exámenes del primer trimestre en primero de Bachillerato. Y han llegado ahí después de superar barreras que sus compañeros de clase no tienen. Son Lorena Estévez y Saray Suárez, dos jóvenes ourensanas que acaban de lograr el premio de la Xunta al esfuerzo y la superación personal en Secundaria «superando as súas dificultades de tipo persoal, educativas ou do contorno familiar ou sociocultural, no marco dun ensino comprensivo e integrado», según la Consellería de Educación. Recibirán 750 euros cada una, aunque desde la Xunta ahondan en que «o obxectivo é que sexan un exemplo para compañeiros e compañeiras en situacións similares». Y ambas lo son.

Lorena Estévez, en su pupitre, junto a la directora del IES Cosme López, Charo Alonso.
Lorena Estévez, en su pupitre, junto a la directora del IES Cosme López, Charo Alonso.

Lorena Estévez Fernández tiene una discapacidad visual cada vez más importante. Estudiar para ella supone mucho más esfuerzo que para el resto de sus compañeros de clase. Para leer los libros necesita una lupa que le agranda las letras, y lo que el docente escribe en la pizarra ella puede verlo aumentado en su ordenador. Son, junto a una lámpara especial, los medios que precisa la joven para seguir sus clases en el IES Cosme López de A Rúa de Valdeorras.

Lorena lleva desde pequeñita esforzándose para que su problema en la vista no lo sea en sus estudios. Ya desde segundo de primaria cuenta con un ordenador especial -tiene otro igual para estudiar en casa, en ambos casos cedidos por la ONCE- que le permite seguir las clases. Los exámenes, en su caso, son en formato A3 para facilitarle la comprensión. Pero ahí se acaba toda ventaja. La directora del instituto, Charo Alonso, dice que si Estévez tiene muy buenas notas es porque se lo trabaja. Nadie le regala nada. Cierto es que los docentes adaptan los apuntes y las estrategias metodológicas a la discapacidad de Lorena, con trucos como pueden ser escribir más lento y con letras más grandes. Pero hasta ahí. «Hai implicación de todos os profesores, que están volcados ao 100 %, pero logo a resposta dela é marabillosa. Esfórzase moito e ten un resultados brillantes, con moi boas notas», resalta Alonso.

Lorena apunta que a ella le gusta estudiar, y que quiere seguir haciéndolo. Piensa en el paso a la universidad, aunque todavía está por decidir qué carrera estudiará. «A psicoloxía chámame a atención; é unha vía, unha opción, pero aínda non sei o que vou facer», explica. Como cualquier otra adolescente. Está contenta con el premio, «porque é un recoñecemento ao esforzo», dice; aunque todavía no ha pensado a qué destinará el dinero.

Saray Suárez Montoya cursa Bachillerato y su objetivo es ser maestra de Infantil en el futuro.
Saray Suárez Montoya cursa Bachillerato y su objetivo es ser maestra de Infantil en el futuro.

«No debería ser noticia»

A Saray Suárez Montoya, que cursa 1º de Bachillerato en el IES Xesús Taboada Chivite de Verín, no le parece que su caso debiera convertirse en algo reseñable. «No debería ser así, lo lógico sería que se diese una normalización en la educación y no que fuese noticia que una gitana consiga aprobar la ESO y pase a Bachillerato», apunta. En el instituto cursan sus estudios 450 alumnos y son 33 los escolares gitanos. En el centro destacan que Saray, que cumplirá 17 años en enero, es la primera en llegar a Bachillerato y la estudiante reconocida por la Consellería de Educación tiene claro que su futuro pasa por el camino de la formación: «Lo más importante en la vida, la base de todo, es la educación. Si no tienes una buena base no puedes luego desarrollarte y conseguir cosas en el futuro». Se lo dijo en su momento un profesor, y lo repite como su mantra particular. Es consciente que su caso no es habitual y su meta está perfectamente perfilada. «Quiero hacer Magisterio por Infantil. Los niños siempre se me dieron muy bien y dedicarme a dar clases es lo que me gustaría de cara al futuro», precisa Suárez Montoya.

Los padres de Saray, que tiene cuatro hermanas, la apoyan para que siga sus estudios y ella reconoce que no es un caso habitual -mientras reitera que sí debería serlo-. «Los gitanos -usa los términos gitano o etnia gitana y no le gusta usar la palabra payo- piensan que estudiar no es para ellos. Los chicos es algo que no contemplan y estudiamos más las gitanas. Mi experiencia demuestra que si quieres puedes y que somos capaces». Nunca se ha sentido discriminada y confiesa que rompió relaciones con las Matemáticas por incompatibilidad de caracteres; lo suyo son las Humanidades y precisamente cursa dicha rama del Bachillerato en el IES Xesús Taboada Chivite.

Mientras reconoce la inquietud que le provoca el examen de Inglés que tendrá al concluir el recreo vuelve a la carga: «La educación tiene que estar normalizada, seas de etnia gitana o no gitano, y que no sea algo fuera de lo común que una gitana apruebe la ESO y esté en Bachillerato».

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