Decepción tras decepción

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón A LA CAÍDA

A PEROXA

03 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando surgió el 15-M, muchos nos preguntamos por qué alguien podía pensar que sentándose en una plaza se arreglaría algo. Tertulianos profesionales (y amateur) alzaban la voz por aquel entonces: «¡Que se presenten a las elecciones!». Y no les faltaba razón. La protesta callejera está muy bien para liberados sindicales y personal de confianza de los partidos. Todos, al fin y al cabo, cobran de nuestros impuestos y tienen tiempo para ello, pero esa rebelión impostada no era suficiente. Cuando hablamos de política, para cambiar las cosas es necesario que, además de criticar lo existente, se presente una opción alternativa.

Y hubo ciudadanos que lo entendieron de ese modo. En Ourense había personas preparadas, implicadas en el bien común, con ideas, con formación, que se limitaban al lamento cotidiano: «Éche o que hai». Sin embargo, algunos de ellos decidieron dar el paso. Su error fue pensar que, como compañeros de viaje, los partidos tradicionales se iban a sumar sin más. El resultado está a la vista y poco más hay que añadir a lo dicho por el alcalde de A Peroxa, del PP, que fue a votar a las primarias de la «marea» ourensana sin creer en el proyecto, solo por que lo pidió una «compañeira».

No hace falta que me pregunte cómo reaccionarán a lo ocurrido los ciudadanos que no llevan las siglas tatuadas en la frente. Lo sé. Muchos han vuelto al lamento cotidiano: «Éche o que hai». Eso, los que no se han ido ya de la provincia. Una pena.