Empresaria, bodeguera, excamionera, exprofesora de música, esta mujer, capaz de cualquier cosa que se proponga, va sin filtros por la vida
20 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Hay gente con la que da gusto hablar, porque no conocen los subterfugios. Dicen lo que piensan y punto. Xulia Bande (Arnoia, 1968) es de ese tipo de personas. Valiente y tenaz, levantó una bodega y una empresa de servicios pionera en O Ribeiro (Stax). Hoy se baja del tractor para charlar un rato sobre la vendimia y muchas cosas más.
—¿Qué tal la cosecha?
—Muy sana, aunque la falta de lluvia nos secó mucha uva y muchas plantas, que eran muy viejas o muy jóvenes. Las últimas lluvias nos han ayudado a hidratar las uvas un poquito, así que no me voy a quejar.
—Se dice que los jabalíes y los corzos se han echado a las viñas.
—Bueno, eso es un daño externo ante el que poco podemos hacer si no toma medidas Medio Rural. Cada vez hay más jabalíes e imagino que los incendios los han dejado sin comida y por eso han bajado a las viñas.
—Problemas nunca faltan.
—Ha habido años peores. El pasado tuvimos helada y granizo, así que no se consuela el que no quiere, porque nosotros estamos sujetos a muchos factores externos. Siempre puede ser peor. Este año, a grandes rasgos, fue un año normal, salvo por la muerte de las plantas.
—¿Cuántos kilos espera recoger?
—Este año depende mucho de los que recogieron antes y después de las lluvias. Una caja antes de las lluvias pesaba unos 14 kilos y, después, 18. Yo tengo una bodega pequeñita. Recogeré sobre unos 16.000 kilos. De blanco y de tinto.
—También tiene una empresa de servicios.
—Sí, para otros viticultores que están fuera. Les hacemos el mantenimiento integral. Hay clientes que hace diez o doce años que no veo.
—Y contrata temporeros.
—Sí, claro. Nosotros tenemos empleados todo el año, diez o doce y en vendimia pasamos a ser cuarenta o cincuenta.
—Siempre hay problemas para encontrarlos, ¿no?
—Muchísimos. Cada vez más.
—Falta gente.
—No falta gente, sobran pagas. Yo he llamado a unas 160 personas de las que solo he podido contratar a unas cuarenta. Nadie quiere venir con seguro. Si les dan 500 o 600 euros por quedarse en casa, no van a venir a trabajar conmigo.
—¿Cuánto pagan ustedes?
—Yo hablo por mí: una jornada intensiva de siete horas y media por 60 euros al día. Y los desplazamos nosotros. Pero imagine una pareja que cobra 560 euros él y otros tantos ella. Y si vienen a trabajar conmigo, esa paga la pierden. No se la congelan, se la quitan. O eso me dicen. He tenido muchos problemas este año para contratar gente. Por eso hay muchos que contratan personal sin seguro, porque con seguro no lo encuentran.
—¿Con qué le va mejor, con la empresa de servicios o con la bodega?
—Con la empresa llevo 35 años y me va muy bien, así que no sabría decir, porque la bodega es mi proyecto personal y ahora me apetece dedicarle un poco más de tiempo. Es que con todo no puedo.
—Esto de hacer vino tiene algo de magia, algo que engancha.
—Es verdad, somos un poco masocas. Nos puede el corazón y hay gente que no lo entiende. Si no le gustara, nadie trabajaría la viña; cualquier trabajo es más seguro que el nuestro.
—Su bodega, Son de Arriero, es un homenaje a su abuelo.
—Sí. Yo empecé por ayudarle, porque personalmente no tenía ningún interés en la viña. Y como no encontraba quien echara una mano, puse en marcha esta empresa de servicios. Años después, decidí crear mi bodega para hacer mi propio vino tinto.
—Antes de eso, trabajaba de...
—Daba clases de música y era camionera.
—Seguro que ha tenido que demostrar mucho por ser mujer.
—Bueno, el mundo es para quien quiera trabajar. Al principio me costó muchísimo. Con el camión era la risa del gremio. En la empresa fue peor. Iba a los sitios a por el trabajo y me decían que querían hablar con el jefe. Y cuando decía que era yo, me rechazaban. Así que tuve que encargar a uno de los empleados de más edad que se hiciera pasar por el jefe para contratar. Luego ya explicaba que la empresa era mía. Es que hace 35 años no era como ahora.
—¿Blanco o tinto?
—Tinto. Me gustan los dos, pero he luchado mucho por el tinto.
—Alguna vez se habrá emborrachado.
—No bebo en exceso. Igual he cogido un alegrete, pero nunca me he emborrachado.
—¿Celta o Dépor?
—No me gusta nada el fútbol. Y es casi un pecado que diga eso, porque patrocino a los equipos masculino y femenino de Arnoia. Me gustan las motos. Cuando no tenía la bodega salía a las concentraciones. Y también con la bici.
—Dígame algunas palabras que la definan.
—Soy una superviviente. Una amante de la viña y del vino; alguien que tiene el privilegio de vivir haciendo lo que le gusta.
—¿Con quién se tomaría un vino, con Feijoo, con Yolanda Díaz, con Baltar o con Pedro Sánchez?
—Sería interesante tomarlo con los cuatro juntos. Y si fuera más de un vino, más interesante aún, ja, ja.
—Dígame un sitio en el que sea feliz.
—En la viña. Y en la bodega.
—Una canción.
—Alguna de las Tanxugueiras. Me encantan. Yo toqué en un grupo de música folk.
—Está llena de sorpresas.
—Ya ve.
—¿Qué cree que es lo más importante en la vida.
—Tener salud y estar en el lugar adecuado y con la gente adecuada.