El TSXG confirma la condena a dos comerciales que estafaron más de 30.000 euros a una nonagenaria de O Carballiño: «Ahora los nietos somos nosotros»

Marta Vázquez Fernández
M. Vázquez / LA VOZ

OURENSE

Los sospechosos ahora condenados, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Ourense
Los sospechosos ahora condenados, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Ourense MIGUEL VILLAR

Los acusados vendieron un aparato para purificar el agua a la víctima y luego se ganaron su confianza para quedarse con su dinero

21 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

 «Hay lícita prueba incriminatoria y ha sido analizada racionalmente, de forma que el hecho ha existido y la participación del acusado no ofrece duda alguna». Así argumentan los magistrados del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia su rechazo al recurso presentado por un hombre condenado por estafa. Los togados ven probado que el sospechoso, que trabajaba como comercial, engañó a una anciana y aprovechándose de su soledad consiguió quedarse con su dinero.

El fallo del alto tribunal gallego confirma una resolución de la Audiencia Provincial de Ourense en la que se condenó también a una compañera de trabajo del sospechoso que había admitido los hechos y, por lo tanto, no recurrió.

Todo el asunto se remontaba al 2019, cuando los acusados visitaron a una mujer de 93 años residente en una aldea de O Carballiño. A pesar de que la empresa no les permitía hacer gestiones con clientes tan mayores, le vendieron un aparato para purificar el agua valorado en 2.580 euros. Ese mismo día llevaron a la víctima —que vivía sola y tenía un importante deterioro cognitivo— a una oficina bancaria de la capital para sacar el dinero. Ambos se percataron de la situación de soledad en la que se encontraba la anciana, que no mantenía relación alguna con su hijo y nieta, y trazaron un plan para quedarse con su dinero.

Así lo dictaminó la primera sentencia, en la que los magistrados veían acreditado que se ganaron su confianza simulando preocuparse por ella con llamadas telefónicas, traslados a al banco para que pudiera sacar dinero o la realización de compras para su manutención. Así, la sospechosa convenció a la anciana para contratar una tarjeta de crédito que ella misma utilizó de forma fraudulenta. Fue ubicada por los investigadores de la Guardia Civil en las sucursales bancarias en las que se extrajo el dinero de la víctima, gracias a la geolocalización de su móvil.

En cuanto al acusado, que alegó que intentó ayudar a la anciana porque «le daba pena» y que era la mujer quien le entregaba dinero a modo de regalo, los togados han sido tajantes. Todos los allegados de la víctima coincidieron en tildarla de «agarrada», por lo que a los jueces no les encaja esa versión. «No resulta concebible que hiciera regalos por importes tan elevados», aseguran, recogiendo además mensajes intercambiados por los dos comerciales en los que bromeaban diciendo que «ahora los nietos eran ellos». El perjuicio económico para la anciana ascendió a 32.000 euros, que ahora deberán devolverle los estafadores.