Rafaela Carrasco, bailaora y coreógrafa: «El flamenco necesita más presencia en las programaciones de los teatros»
OURENSE
La sevillana, Premio Nacional de Danza 2023, estará el sábado en el Principal
27 feb 2026 . Actualizado a las 21:35 h.La bailaora y coreógrafa Rafaela Carrasco (Sevilla, 1972) estará este sábado en el Teatro Principal con su espectáculo «Creaviva» (20.00 horas, desde 12 euros). Carrasco es una de las figuras más destacadas del flamenco contemporáneo: comenzó a bailar desde muy joven, formó su propia compañía en el 2002 y ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Danza 2023 en la modalidad de creación. A lo largo de su carrera ha trabajado como solista y en importantes compañías, ha sido directora del Ballet Flamenco de Andalucía y es profesora en centros de prestigio internacional.
—¿Qué es «Creaviva» y cómo es el espectáculo que presenta en Ourense?
—Parte de la tradición del flamenco, pero con una propuesta escénica, coreográfica y musical bastante actual, contemporánea. Es un trabajo solista y creo mucha intimidad con los músicos que me acompañan. Es un espectáculo bastante al desnudo en el que se quiere mostrar esa soledad del creador, esos momentos de interacción y de desnudo con la música y el movimiento. Es un trabajo muy poético, cuya dramaturgia ha hecho Álvaro Tato, y que, aunque parte de la tradición, la propuesta escénica y el espacio son bastante poéticos.
—Tiene que ver con su forma habitual de trabajar, partiendo de la tradición e introduciendo elementos más modernos.
—Exactamente, pero en este caso todavía más, porque mi trabajo en general es bastante coreográfico grupal y en «Creaviva» trabajo sola, bailo yo sola. Por eso ese desnudo, esa intimidad con cada uno de los músicos.
—En el 2023 recibió el Premio Nacional de Danza. ¿Supuso una obligación para seguir en esa línea?
—Es un reconocimiento a una larga trayectoria. Llevo muchos proyectos y muchas creaciones. Hay dos modalidades, interpretación y creación, y mi carrera se ha desarrollado sobre todo en la parte de crear. A estas alturas tampoco me va a cambiar la vida, pero sí es un reconocimiento a muchos años de trabajo y a haber creado una línea de trabajo muy poética, muy visual, muy estética, que parte siempre de la tradición con un concepto más contemporáneo de propuesta escénica.
—¿Cómo se recibe su forma de plantear el flamenco?
—Creo que he creado una línea de trabajo muy reconocible. «Creaviva» está teniendo una acogida maravillosa porque se genera mucha intimidad y sensibilidad en la parte musical y coreográfica. Hemos estado tres días en Chaillot, en París; en Murcia; vamos a Ourense; estuvimos en el Festival de Jerez y en la Bienal de Sevilla. El público más tradicional puede verla, pero también quien no conoce el flamenco puede entrar muy fácil y de forma cómoda a la propuesta. Invitamos a quienes son más temerosos a que vengan y descubran un mundo distinto del que tienen preconcebido.
—¿Cómo se enfrenta el público del Galicia al flamenco?
—No hemos trabajado tanto allí. Lo importante es llevar a la gente al teatro. Una vez que entran, el espectáculo está muy bien hecho para que hagan ese viaje con nosotros. Son piezas cortitas que se van sucediendo y parece muy dinámico. No tienen que entender, simplemente disfrutar y acompañarnos en ese viaje. Mucha gente sale muy alegre. Después del espectáculo me dicen que han sentido como un subidón.
—Compagina clases, ensayos y actuaciones. ¿Cómo lo hace?
—Es complejo. Doy clases en el Conservatorio Superior de Danza de lunes a jueves, con reuniones y tutorías. Con la compañía estamos ahora en proceso de creación, porque estrenamos un espectáculo nuevo en abril. Además, estoy con un montaje para el Ballet Nacional y las actuaciones de los fines de semana. Voy rascando un poco de cada hora. Es difícil, pero lo vamos llevando. Son parcelas muy diferentes —docencia, investigación, creación— que se alimentan unas a otras.
—¿Qué momento vive el flamenco?
—Creo que un momento bonito, con muy buena formación. Pero en España el flamenco necesita más presencia en las programaciones de los teatros, que es nuestra seña de identidad. Pero pasa con toda la danza. Su peso en los teatros nacionales es muy pequeño respecto a otras artes escénicas. Muchísima gente no ha ido a ver flamenco o piensa que es algo muy alejado de lo que es hoy. Ahora mismo está compitiendo en los mejores teatros del mundo con las mejores compañías de danza, pero aquí todavía no se conoce del todo bien. Por eso creo que es importante que parta desde la educación y desde la presencia en las programaciones. Si no se muestra, es como si no existiera.