Dos generaciones dedicadas a la cerámica: «Hacer porcelana es sencillo, pero hacer buena porcelana es muy complejo»
OURENSE
Artesanía Barreiros tiene más de 40 años de historia y continúa reinventándose
19 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Tradición e innovación se unen en el taller de porcelana Artesanía Barreiros, situado en el corazón de Nogueira de Ramuín. Su historia se remonta a los años 80, cuando la abuela del actual gerente, una ourensana emigrada al País Vasco, vio en el conflicto de ETA la motivación para volver a su tierra. Los padres de Miguel Ángel Monzoncillo, Ángel María y María Teresa, ilustradores de profesión, hallaron en unas piezas de porcelana de unos conocidos que tenían una fábrica un lienzo diferente en el que dejar fluir su creatividad. Así nació hace cuarenta años este taller de artesanía que ha ido evolucionando y adaptándose, ahora en manos de Miguel Ángel y su esposa, Raquel Fernández, quienes llevan el timón del negocio desde hace ya un cuarto de siglo.
La filosofía de Artesanía Barreiros está muy presente en todas y cada una de las piezas que crean en el taller, donde se realiza el proceso de producción desde el principio hasta el final. «Intentamos que las personas vean cómo entendemos nosotros la porcelana, un material que puede tener unos usos muy alejados de lo que casi siempre se ha concebido», cuenta Miguel Ángel. En este proceso de evolución y exploración han ido experimentando con las técnicas hasta alcanzar el resultado más puro: «Hacer porcelana es muy sencillo, pero hacer buena porcelana es muy complejo».
Un estudio de creación
Uno de los puntos fuertes tras la incorporación de Miguel Ángel y su mujer fue el uso de las nuevas tecnologías. «Raquel es el nexo de unión entre todas las innovaciones que nosotros hemos aportado al mundo de la artesanía», comenta el gerente. Por la libertad que estos avances les proporcionan en su trabajo, consideran que lo suyo no es un taller, sino un estudio de creación. «Hemos implementado mucha tecnología para crear piezas más complejas y mejores», continúa. Esto también les permite agilizar el proceso de producción al invertir menos tiempo en el diseño y proyección de cada pieza.
Los cambios que ha vivido Artesanía Barreiros a lo largo de los años también permitieron a sus actuales gerentes explorar nuevas formas de crear su propio material de trabajo y así poder hacer de sus piezas una apuesta única fruto de su propia evolución creativa y técnica.
Producción responsable
Con el tiempo, Miguel Ángel y Raquel fueron implementando otro valor añadido a sus productos: el respeto por el medio ambiente. «Nosotros no tiramos ni un gramo de material ya que, además de ser caro, requiere mucha energía para producirse», explica el propietario. Para evitar el desperdicio, todos los restos, recortes o piezas defectuosas, lejos de ser desechados, se reutilizan en la barbotina —la mezcla que crean para su porcelana—. «Así contribuimos a que no haya sobrantes y aportamos un granito de arena para que este mundo sea algo más limpio», detalla.
Esta no es su única aportación. A diferencia de sus padres, Miguel Ángel y Raquel también fabrican a medida toda la paquetería necesaria para guardar sus piezas, aprovechando el material al máximo. Además, los hornos y la maquinaria funcionan a través de la energía que generan las placas solares que coronan el techo del taller. Así continúan a pleno rendimiento de manera respetuosa con el entorno.
Presente y futuro: desde piezas de joyería a las estrellas Michelin
Aunque todo empezó con vajillas y elementos decorativos, Miguel Ángel y Raquel diversificaron su arte en múltiples vertientes. Desde la joyería, con su línea propia, Tazelium —denominada así porque la composición química de la porcelana es como la hermana pequeña del zafiro— hasta la alta gastronomía.
La apuesta por crear piezas de joyería nace de su visión de la porcelana más allá de las vitrinas o de las mesas. «Hacemos una pasta especial con una resistencia y durabilidad esencial para el uso diario», comenta Raquel. La incrustación de gemas y piedras preciosas mediante una técnica desarrollada por ellos es una apuesta más por la reinvención.
En cuanto a la vertiente gastronómica, Miguel Ángel y Raquel participan en la iniciativa Artesanía no Prato, mediante la cual el taller vincula sus creaciones con grandes cocineros con estrella Michelin. «Intentamos que se les dé utilidad porque la porcelana es el mejor contenedor para alimentación», comenta Miguel Ángel. Cuarenta años después, aquel lienzo que imaginaron sus fundadores sigue brillando más que nunca.
Quiénes son
Los padres. Ángel María Monzoncillo y María Teresa Barreiros son dos ilustradores que entendieron la porcelana como una nueva superficie sobre la que expandir su creatividad. Decidieron volverse del País Vasco y establecerse en Nogueira de Ramuín.
La segunda generación. El hijo, Miguel Ángel, y su esposa, Raquel Fernández, continúan el legado, manteniendo la esencia pero avanzando en tecnología.