En el último año treinta ourensanos fueron diagnosticados de mieloma múltiple

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Foto de los profesionales de Hematología y la farmacéutica que llevan mieloma múltiple.
Foto de los profesionales de Hematología y la farmacéutica que llevan mieloma múltiple. SERGAS

En el área sanitaria hay 130 pacientes en tratamiento activo

06 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Dolores óseos y cansancio. Esos son los síntomas más frecuentes que refieren los pacientes que después, cuando van al médico, son diagnosticados de mieloma múltiple. También pueden aparecer náuseas, pérdida de apetito, confusión, infecciones recurrentes, pérdida de peso, sed, debilidad o necesidad frecuente de orinar. Sin embargo, en fases iniciales la enfermedad puede no mostrar signos físicos evidentes.

El mieloma múltiple es un cáncer de la sangre. Se origina cuando las células plasmáticas de la médula ósea se transforman en tumorales, lo que aumenta el riesgo de infecciones, provoca daños óseos, anemia y, en algunos casos, insuficiencia renal. Aunque no se conoce la causa exacta, la exposición a tóxicos y radioterapia parecen influir en su desarrollo. Y a pesar de que existen familias con varios casos, no se trata de una enfermedad hereditaria, según explica el hematólogo José Ángel Méndez.

En el último año se detectaron treinta nuevos casos en el área sanitaria de Ourense, Verín y Valdeorras. A día de hoy, 130 ourensanos permanecen en tratamiento activo en el servicio de Hematología. La incidencia en la provincia es superior a la media estatal debido al mayor porcentaje de población de edad avanzada, el grupo en el que la enfermedad tiene mayor impacto. La media de edad de los ourensanos diagnosticados es de 72 años. No obstante, en los últimos doce meses, de forma excepcional, casi la mitad de los nuevos casos corresponden a personas menores de 70. Catorce de ellas han podido someterse a un autotrasplante.

Los pacientes reciben su tratamiento en el CHUO o en los centros comarcales de Verín y Valdeorras, ya que los tres cuentan con hospitales de día para la administración de terapias subcutáneas o intravenosas. El servicio de Farmacia realiza un seguimiento personalizado. Profesionales especializados son responsables de la medicación oral y desempeñan un papel clave en la seguridad y eficacia de los tratamientos. «Hacemos la dispensación en función de la analítica que se ve, el ajuste de dosis que requiera, de la tolerancia del paciente, de los efectos adversos y de cómo estemos organizándolos», explica la farmacéutica del CHUO Alexia Fernández. Además, revisan la medicación que está tomando cada paciente y que no haya interacciones que sean contraproducentes. Es una cuestión muy importante, apostilla Méndez, no solo para garantizar la eficacia del tratamiento sino también para controlar y evitar la posible toxicidad. Desde el servicio de Farmacia se encargan también de informar a pacientes y familias, así como de revisar con ellos las pautas de administración de los fármacos.

No existe una cura definitiva, pero los avances médicos permiten ofrecer alternativas terapéuticas que, en muchos casos, proporcionan expectativas de supervivencia equiparables a la esperanza de vida de la población general. «En los últimos años disponemos de fármacos que son más específicos que lo que teníamos y que hacen prolongar cada vez más el tiempo que la enfermedad permanece en remisión», remarca Méndez. Se ha consolidado el uso de anticuerpos biespecíficos, hasta hace poco reservados a ensayos clínicos, con hasta cuatro fármacos. También se derivan pacientes para que reciban terapias Car-T. Para llegar a ellos, el caso del paciente es analizado por un comité experto. «Se extraen los linfocitos del paciente, que son procesados y ‘educados’ para tratar las células tumorales», explica Alexia Fernández. Es entonces cuando se vuelven a infundir en el paciente para que luchen contra el tumor.

Mar Pombar fue diagnosticada en el 2021.
Mar Pombar fue diagnosticada en el 2021. SERGAS

Mar Pombar, paciente: «Me caía por las esquinas y tenía que estar en la cama»

Estaba muy cansada. «Me caía por las esquinas y tenía que estar en la cama». Así recuerda Mar Pombar cómo acabó en la consulta de su médico de cabecera. Tras algunas pruebas la derivó al especialistas y así llegó su diagnóstico: mieloma múltiple. Era enero del 2021. Cuenta que nunca había oído hablar de la enfermedad y que lo primero que preguntó fue si era hereditaria. En su cabeza estaba el temor de habérselo pasado a su hijo. No se hereda, así que a partir de ahí, dice, se lo tomó con tranquilidad. Fue más duro para su entorno: «A mis hermanos les impactó más que a mí y mi hijo se derrumbó».

Una semana después de saber qué le pasaba comenzó con la quimioterapia. Fueron seis meses de tratamiento y en agosto de aquel año fue sometida a un autotrasplante. No fue un proceso fácil, pero los resultados son buenos. En los últimos controles no se detecta rastro de la enfermedad, cuenta su hematólogo, José Ángel Méndez. «Mi calidad de vida es buena, con mis altos y bajos», asegura Pombar.

Para quienes afronten un diagnóstico, la paciente ourensana les aconseja mucha calma y fortaleza. «Lo peor es estar dándole vueltas a la cabeza. Hay que ser muy positivos. Hoy hay muchos adelantos y además tenemos un muy buen equipo en el CHUO», remata.