Explorar para recordar que el mundo no está en una pantalla

Alejandro Camba OURENSE

OURENSE

21 jul 2025 . Actualizado a las 14:10 h.

Una tarde de verano Marco Garrido y yo decidimos meternos en una mina abandonada en el este de Ourense. No fue nada épico ni de película. Lo hablamos por WhatsApp, cogimos unas linternas, un exposímetro para gases y un buen cordel por si nos perdíamos. Sabíamos lo que hacíamos. No íbamos a lo loco. La entrada estaba medio oculta entre maleza y al principio dudamos, claro, pero entramos. Dentro hacía frío, olía a humedad y tierra mojada y el silencio y la oscuridad eran totales. Era espectacular, la cueva estaba llena de inmensos pasillos y galerías que parecían sacados de una ficción. Justo por eso valía la pena: era algo distinto, algo real.

Los mayores siempre dicen que los jóvenes somos unos temerarios, que no pensamos. Pero no es verdad. Pensamos mucho antes de ir. Lo preparamos. Y sinceramente, mejor esto que pasarse el día encerrado jugando a videojuegos o viendo vídeos sin fin. No es que eso esté mal, pero hay momentos en los que necesitas algo más que una pantalla. Explorar no fue una locura. Fue una forma de recordar que ahí fuera hay mundo y mundo por ver, aunque esté medio enterrado.