El club fortifica su estructura desde las categorías inferiores a la Tercera Federación
02 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Que el proyecto de la UD Ourense era más que un ramalazo romántico fue una de las primeras pretensiones de los fundadores del club. Además de darle continuidad a la sociedad anónima deportiva desaparecida por sus deudas, era necesario aprender de sus errores y edificar una entidad que se alimentara sobre todo de su principal activo, una fiel afición y un calado indudable en la población de la ciudad.
«La mayoría de los que trabajamos en el club somos gente de fútbol y sabemos que esto va al final de ganar y de darle alegrías a la gente, pero debemos tener una base sólida y también paciencia para seguir progresando año a año, más allá de los resultados», valora un Fernando Currás que comenzó en la parcela técnica —nunca la ha abandonado—, antes de asumir la presidencia, tras la etapa de Ramón Dacosta. El que fuera entrenador del primer equipo ourensanista asume que los pasos de las últimas temporadas han sido cruciales para su crecimiento: «En las buenas rachas todo el mundo se sube al carro, pero nosotros descendimos a Preferente y nos repusimos para volver a estar entre los mejores de la Tercera Federación. Cuando veo lo que da el equipo en O Couto, su ambiente y el de nuestra afición en cada desplazamiento, tengo la sensación de que lo mejor está por venir».
Y más allá de los números de un brillante curso 21/22 y los apuntes optimistas de la primera mitad de la temporada 22/23, lo cierto es que el trabajo intramuros en la UD Ourense ha sido intenso, comenzando por la reorganización en el trabajo en la nueva sede de Vilar de Astrés y también el paso adelante para llevar a Coles los entrenamientos de la primera plantilla y los partidos de los juveniles y los cadetes autonómicos.
El propio Currás indicaba en ese sentido que «básicamente era una cuestión de capacidad, pero también un avance en la calidad de entrenamientos de todos los equipos». Y es que la cadena ganó un eslabón valioso. El campo de Albán permitió adelantar a primeras horas de la tarde las sesiones de trabajo del equipo de Tercera, en un terreno sintético de última generación y con unas dimensiones más acordes con lo que se encontrarán los hombres de Jorge De Dios y Toni Álvarez en competición e incluso permitiendo a juveniles y cadetes acercarse un poco más a esas sensaciones. Después de medio año, el presidente ourensanista evalúa: «La convivencia es fantástica, tanto con el Coles como con el Concello. Estamos muy cómodos allí, pero también en Vilar, porque después de las restricciones de la pandemia por fin hemos sentido la instalación como nuestra casa. Es cierto que, como a todos los clubes, nos gustaría disponer de más instalaciones, pero hemos logrado mejorar poco a poco».
Una evolución que tiene mucho que ver con el incremento de la masa social del club. Antes de cerrar los números de la nueva campaña de abonados para la segunda vuelta de la competición, la cifra ronda la barrera de los 1.500, superando a la mayoría de rivales en la categoría y, sobre todo, ratificando que la fortaleza de su planificación tiene un respaldo importante, como señala su presidente: «Percibo una gran implicación de nuestros seguidores, después de un descenso han seguido a nuestro lado y el futuro es también positivo, porque el carné sub 26 ha tenido una gran acogida en una población que queremos fidelizar».
«El trabajo de los técnicos es incalculable»
En la sala de máquinas de la UD Ourense reconocen una notable satisfacción por el trabajo que están realizando los técnicos en todas las categorías de la UD Ourense, encabezados por la joven dupla que integran Jorge De Dios y Toni Álvarez en el primer equipo.
Fernando Currás destaca esa entrega de dos personajes claves en el cambio de etapa de la entidad rojilla: «El trabajo de los técnicos es incalculable, no regatean horas. En el caso de Jorge y Toni es algo que ya esperábamos. El primero nos parecía el entrenador idóneo para un proyecto como este y Toni lleva en el club casi desde que llegué yo y está totalmente implicado, desde las tareas de coordinación en la base, a su puesto en el banquillo del primer equipo».
Tampoco se olvida el dirigente de una incorporación tan importante como la del preparador físico Jandro Nóvoa, con experiencia en estructuras profesionales como las del Dépor o el Lugo.
En una plantilla en la que se mezclan jóvenes y veteranos, también están creciendo varias promesas ourensanas, con mayor o menos presencia en la cantera del club, pero con las puertas abiertas tras experiencias en otras canteras de élite, como el central Álvaro Villarino y el atacante José Pérez. El futuro de los equipos juveniles —con varios futbolistas en dinámica de primera plantilla— y cadetes se allana para acceder a O Couto, pero tampoco se descuida la Escoliña y el resto de las transiciones entre categorías de base.