Vuelta al tajo

Luis Manuel Rodríguez González
Luis M. Rodríguez A BOTE PRONTO

OURENSE

Septiembre es el mes por excelencia del final de las vacaciones, por mucho que hoy en día los descansos los administramos como podemos y de múltiples formas.

En mi caso particular he de reconocer que disfruté como un enano de una serie de escapadas más o menos programadas, con las que pude romper la rutina habitual, pero al mismo tiempo, recordar lo próxima que estaba mi vuelta al tajo, que en cierto modo tiene mucho que ver con el inicio de varias competiciones deportivas.

En la singular Costa da Morte me encontré en la mejor compañía, haciéndome selfis de esos que podrían caber en la muestra que la UD Ourense publicó todo el verano, con sus aficionados luciendo colorido —ese que le quieren quitar a O Couto—, cosas veréis. Lo mejor es que los vermellos —tradición, obliga— volverán a la Tercera RFEF, donde coincidirán con el ambicioso Barco. Yo eso, no me lo pierdo.

También pude regresar por fin a Asturias, bien respaldado por buenos amigos, tras varios años de ausencia —pandemia y esos inconvenientes—, para estar como en casa. Porque mola eso de «Bienvenidos a O Carballiño» que el bueno de Paco Gómez plantó en sus restaurantes. Desde allí seguí los últimos movimientos de mi Arenteiro y del Ourense CF, ilusionantes proyectos para la Segunda RFEF.

Antes, cumplí con mi amigo Quique —y familia—, al que si no veo en Madrid voy y me lo llevo a Oporto. Callejeo, barco y hasta teleférico. Poco después supe que el COB jugará en tierras lusas sus primeros ensayos preparatorios. Y es que la vida no se detiene, toca volver al tajo.