La viga en el ojo propio

Fina Ulloa
Fina Ulloa RECANTO

OURENSE

06 jul 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Viendo la que se ha montado a cuenta de las declaraciones de Paula Prado sobre la llegada del AVE —ya saben, eso de que llegó a Ourense pero no a Galicia— y de lo ofendidísimos que se han sentido algunos con ellas, no he podido evitar pensar en aquello de que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Recordé la sentencia porque me acordé de Valdeorras. Algunos ourensanos saben ahora cómo se sienten muchos de sus convecinos que, por el hecho de estar en una esquinita fronteriza con territorio ajeno (lo mismito que Ourense con respecto al resto del mapa gallego) viven a diario la afrenta de sentirse ninguneados. A los poderes asentados y acomodados en la capital de As Burgas (como los gallegos en Santiago) les cuesta esfuerzo pensar en el territorio periférico. Tanto que, a la hora de decidir, por ejemplo, por dónde debía diseñarse la entrada a Galicia por autovía prefirieron taladrar montañas y levantar grandes acueductos antes que seguir el curso natural (e histórico) del valle del Sil. Los poderes políticos lo decidieron así no una vez (A-6), sino dos (A-52). Dejaron a la comarca que equilibra la balanza exportadora gallega condenada a penar por viales que hasta a los propios políticos les da pereza usar. De hecho se prodigan poco (más allá de cuando olfatean rendimiento electoral) por las dos tortuosas alternativas que llevan a esa zona de la provincia. Los valdeorreses no se lo tienen muy en cuenta. Saben por propia experiencia lo poco apetecible que es la hora y media larga de conducción en carreteras de doble sentido y con más curvas que señales.