Gelo, todo un «suaves»

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

PABLO ARAUJO

19 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La noche se muere. Esa es la canción de Los Suaves que me vino a la cabeza cuando conocí la noticia de la muerte de Gelo, el mítico batería de Los Suaves de su época más auténtica. Reconozco que es una perfección subjetiva, porque el reconocimiento mayoritario les llegó después ya con otros inquilinos en las baquetas. Pero ese fue mi primer disco de Los Suaves, comprado aún en el instituto. Otra de las canciones que incluía ese álbum que destilaba rock de andar por casa y sin rastro del márketing impecable que llegó después era la de Maldita sea mi suerte. Y también me recuerda a Gelo. Durante años contó a quien le quisiera escuchar de madrugada en las barras de los garitos donde ponía copas sus historias de esa época de giras, carretera y conciertos multitudinarios. Sus ojos transmitían melancolía y en su caso cualquier tiempo pasado sí parecía mejor. Sin embargo, nunca le faltaba una sonrisa para quien le preguntara por su época en Los Suaves entre cubata y cubata. Y es que para una generación de ourensanos la banda del gato negro no se entiende sin su figura con esa formación clásica de los primeros tiempos con los hermanos Domínguez, Hermes (luego Cereijo) y Moncho. La figura de Gelo, que daba para una letra de Yosi, será recordada siempre como un verdadero suaves por mucho que no viviera la época más mediática. Son tiempos difíciles para el rock en Ourense. El ruido de las guitarras y la voz tan característica de Yosi se va apagando y locales de espíritu roquero como el FAR o el Bar ya son historia, mientras el perreo se impone en la banda sonora de la noche.