Regresan las barras a Ourense de manera tímida: «Ya es difícil que entren»

Rubén Nóvoa Pérez
rubén nóvoa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

La mayoría de locales optaron por renunciar a habilitar este espacio en el primer día en que la Xunta daba esa opción

16 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La posibilidad de abrir de manera limitada las barras en la hostelería ourensana ha sido recibida con cautela por el sector y también por los clientes. Para poder hacerlo había que implementar un extra de medidas en el local y muy pocas han sido las cafeterías y locales de restauración de la tercera ciudad de Galicia que han optado por esta opción. Roberto González, portavoz de la Asociación de Hostelería e Restauración Ourensá (Ahrou), explicó que todos los asociados con los que ha contactado han optado, de momento, por no dar ese paso. «Es complicado y creo que la mayoría de la gente va a esperar a ver qué sucede. No es rentable por los niveles de distancia que marcaron y por todos los requisitos que hay que cumplir. Parece que hay hostelería de primera y de segunda, porque para locales de calle y de primera línea son absurdas ciertas decisiones que se toman», señala.

Uno de los locales que sí optó por reabrir su barra fue el Café Bar Miguel, también en la zona histórica y que apostó por saltar al nivel 2, con aforos del 75 % en el interior y del 100 % en terraza. «La gente está un poco tímida, pero seguro que según pasen los días se irá animando», explican.

En la zona de Los Vinos de Ourense la barra era antes de la pandemia casi una religión para decenas y decenas de pequeños locales salpicados por el casco histórico de la ciudad. El cierre de esta zona ha supuesto para muchos de esos establecimientos una auténtica prueba de estrés para salvar el negocio. Las terrazas y las filigranas para acomodar alguna mesa en locales pequeños donde el codo con codo era la forma habitual de relacionarse han sido un pequeño parche. La posibilidad de habilitar las barras es algo que llevaban tiempo deseando en O Rei do Xamón, pero con las condiciones actuales cuestionan la rentabilidad. «La barra la echamos mucho de menos. Era el pilar del negocio y estamos deseando tenerla abierta, pero no a cualquier precio. Te exigen un montón de cosas», explica Puri Salgado, que regenta el negocio junto a Moncho Estévez.