Más de mil kilómetros, y mucho más que la distancia física, separa los clubes ourensanos de fútbol de las cifras astronómicas que maneja una entidad, més que un club, como el FC Barcelona. Pero los ricos también lloran, como advertía el título de aquel viejo culebrón mexicano. Y los blaugranas lamentan la forzosa salida de su estrella Leo Messi por no poder pagar su contrato. La viabilidad del club estaba en peligro, dijo Laporta, exaltando al jugador al tiempo que desgranaba las cifras inasumibles de las nóminas deportivas que han llevado a la entidad culé a esta situación. La marcha del gran jugador argentino es lamentable pero también lo es saber que le ofrecían más de 500 millones de euros por cinco años. ¿Que los vale? ¿Que los genera, en patrocinios, publicidad, derechos televisivos? Puede ser temporalmente, pero no es sostenible. Con la distancia de categorías, estructuras, cantidades, etc., en otras entidades modestas de nuestra provincia ha habido en el pasado reciente y en el presente la tentación de tirar de chequera para confeccionar equipos o fichar a determinados jugadores. Hay de todo, hay proyectos que siguen teniendo algún recorrido, pero muchos se fueron quedando por el camino, una vez que los objetivos marcados -casi siempre un ascenso a muy corto plazo- no se cumplieron. Como decía el nuevo entrenador del COB esta semana en La Voz, la confección de la plantilla cada verano supone un alto porcentaje del posible éxito o fracaso de un proyecto deportivo. Pero los dirigentes deben ponderar mucho lo que pueden pagar por ellas.