Pablo Rey se impuso en la clasificación autonómica de la prueba
02 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.La hermosa ribeira chantadina fue escenario, durante este reciente fin de semana, de una espectacular prueba automovilística, con gran solera en el mundillo del deporte gallego, pero incluso reconocida a nivel internacional. Y es que como es habitual desde hace casi cincuenta años, la Subida a Chantada, la reina de la montaña en Galicia, acogió a los mejores pilotos españoles de la modalidad.
Y esta vez destacó entre ellos uno de los más aclamados especialistas ourensanos, como es César Rodríguez, quien sin haber rodado demasiado hasta la fecha con su nueva barqueta Osella PA21 Jrb, logró alcanzar la cuarta plaza de la categoría II, la más rápida de todas las que compitieron en la cita. De hecho, el de Celanova Motor solo fue superado por un piloto con caché de campeón nacional, como el asturiano Javi Villa, que se impuso a la postre, con el BRC BR53, a todos los aspirantes al título. La segunda plaza fue para Raúl Ferre y la tercera para Adrián Rozados, ambos con dos modelos de Silver Car.
También triunfó un ourensano en el apartado regional. Y es que Pablo Rey impuso su Fórmula SMB X21 en el trofeo Patatas fritas Jalys. Sus perseguidores fueron los mismos del sábado, si bien Jorge Fernández Vilarchao y Antonio Martínez se colaron por delante de otro piloto de Celanova Motor, Abraham Vázquez, que terminaba cuarto con el Fórmula Outeda.
La nota negativa de la jornada llegó de la mano de Simón Martínez. Y es que el piloto de Verín volcó su Seat León Supercopa a pocos metros antes de la llegada de la segunda manga de entrenamientos oficiales. Aunque el accidente no acarreó consecuencias físicas, sí que le apeó de un buen puesto en la categoría de Turismos, como pudo verse en el potencial que logró extraer de su coche en el mítico tramo del Nacional de Montaña.
La cita chantadina volvió a ser, en todo caso, un éxito de participación y público, con numerosa presencia de aficionados ourensanos que tienen en la cita de la ribeira chantadina una carrera más de casa, por lo que la incluyen con fidelidad en su calendario. Fue el cierre de un mes de julio con grandes emociones en el mundillo del motor gallego, que había concentrado varias pruebas de nivel en pocos días.