Recuerdo donde estaba cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco. Hacía prácticas en esta redacción y sé hasta en qué mesa me sentaba aquella tarde.
Recuerdo donde estaba cuando cayeron las Torres Gemelas. Comía con mis padres y aunque EE. UU. quedaba muy lejos de nuestra actualidad local me fui al periódico para seguir las noticias.
Recuerdo que el 11-M me despertó mi hermana. Estaba en un hotel de A Coruña porque formaba parte del equipo electoral de la redacción central, adonde me fui al momento, aún temblando.
Recuerdo que el 24 de julio del 2013 salí pronto de trabajar. Una estudiante en prácticas, Candela, me llamó cuando bajaba por la calle San Miguel y me dijo que algo había pasado en la estación de tren de Santiago. Volví al periódico. El subdirector me llamó unas horas después para pedirme un artículo. Nunca había tardado tanto en hacerlo. Prometí que escribiría uno cada año. Recuerdo que me quedé toda la noche en el sofá, sin dormir. Creo que hay cosas que uno no puede (no debe) olvidar nunca.