Oraciones en el próximo viaje


Supongo que tardaré unos días en volver a decir que me encanta viajar en tren. Porque me encanta. Me gustaba cuando me subía al Talgo con la perspectiva de muchas (demasiadas incluso) horas por delante y el billete metido dentro de un libro. Y empezó a gustarme todavía más cuando la alta velocidad llegó a mi vida, a nuestra vida, y entre Ourense y Santiago no tenía tiempo ni de leer un capítulo.

Supongo que me costará unos días volver a viajar en tren. El miedo es libre y hoy circula a toda velocidad. Las tragedias son así. Te señalan con el dedo. Piensas en la última vez que estuviste en un vagón, en la compañera que se bajó ayer o en el amigo que iba a subirse esta tarde. En todas las veces que dices a quien quieres que pase del coche y coja el tren, por si acaso. Y te echas a temblar. ¿Podía haber sido yo? ¿Podías haber sido tú?

Supongo que estaré nerviosa cuando vuelva a viajar en tren. Llevaré el estómago anudado. El trayecto más largo que hice en avión en realidad era corto. Pero era el primero después del accidente de Spanair y me pasé el vuelo murmurando una suerte de oraciones. Las repetiré cuando vuelva a viajar en tren. Por todos y cada uno de los que ayer hicieron su último viaje.

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