La cadena de producción más solidaria

Xinzo tiene una red logística con decenas de costureras que hacen mascarillas y batas que recoge Protección Civil

Eva, de 88 años, una de las costureras voluntarias de Xinzo
Eva, de 88 años, una de las costureras voluntarias de Xinzo

ourense / la voz

En Xinzo, la voluntad de ayudar confeccionando mascarillas de protección se ha canalizado casi con una logística profesional. Madres, abuelas y bisabuelas dedican parte de sus jornadas a ponerse tras las máquinas de coser para confeccionar mascarillas y batas de protección. El tejido, en seis bobinas, lo ofreció al Concello de Xinzo un empresario de Alicante, cuenta la alcaldesa, Elvira Lama. «É un tecido non tecido que se pode lavar a altas temperaturas e esterilizarse», describe la regidora.

Tres patronistas cortaron las piezas siguiendo los modelos de las batas quirúrgicas. Consiguieron producir unas 700 batas que el Concello destina a sus trabajadores y a las asistentes de servicio de ayuda en el hogar. Lama calcula que tienen unos 70 trabajadores en los servicios mínimos municipales. De otras dos bobinas de tela sacaron el material para confeccionar las mascarillas. Tienen doble tejido, se atan con dos lazos y tienen una abertura en la parte inferior para poder introducir algún tipo de filtro. «Fixemos unha proba con laca e non atravesaba nada», asegura la alcaldesa. Lama apunta que puede haber una cadena de sesenta o setenta personas cosiendo mascarillas y batas. Son los voluntarios de Protección Civil quienes se acercan a llevar las piezas cortadas y a recoger las ya confeccionadas, afirma la alcaldesa.

En sus domicilios, mujeres como Carmen Losada y su madre, Manola Suárez, se afanan para terminar las lotes de batas y mascarillas que luego les vienen a recoger los miembros de Protección Civil. «Eu sabía coser daquela maneira; cosía para os carnavales; eu fágoo ás tardes e utilizo guantes e mascarilla para non toca. Non saímos da casa para nada, os de Protección Civil traen todo». Carmen, que tenía el bar Meigallo en la capitalidad limiana hasta que lo tuvo que cerrar por la crisis sanitaria, cree que esta colaboración es una manera de «botar unha man e axudar».

Manola Suárez cose mascarillas y batas con su hija Carmen Losada
Manola Suárez cose mascarillas y batas con su hija Carmen Losada

Sonia Casas compagina la atención a su almacén de patatas con el confinamiento en la casa en la que convive con su hijo, su marido, su suegros y la bisabuela de su esposo, Eva, quien a sus 88 años, rescató una antigua máquina de coser para ponerse a la faena. «Eu non teño moita idea, quito os fíos do hilvanado como ela me di. Ela foi modista e é moi perfeccionista», explica Sonia, quien también movilizó a su madre, tras la iniciativa de la alcaldesa. Lama apunta que, además de estas batas y mascarillas, al principio el Concello se abasteció con proveedores locales; ahora les están llegando envíos material, pero aún a cuentagotas, dice.

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