Las musas del Arnoia

La Sala Ángel Valente rinde homenaje a uno de los más importantes escultores del XX, Antonio Faílde


ourense

«La imaginación es el principio de la creación». G. B. Shaw.

Antonio Faílde e a naturaleza recoñecida es una magnífica apuesta del Museo Municipal con el patrocinio de la Xunta y la labor hercúlea como custodio y conservador del hijo del escultor, Miguel Ángel Faílde y la sabia gestión de la comisaria de la exposición, la historiadora, conservadora e investigadora Natalia Figueiras. Una muestra que también ha contado con la aportación de los museos colaboradores que permiten una aproximación a la obra más reservada y privada del autor, así como asistir a las fases del proceso creativo a través de una monumental colección que reúne en más de 120 esculturas y otros tantos dibujos que nos permiten adentrarnos en un universo mágico y mítico, orgánico y panteísta en el que la Naturaleza es el origen y el hombre es parte de ese mundo natural primigenio, una cosmogonía Faílde fascinante a través de la emoción contenida en la torsión de los cuerpos y sus diferentes hipertrofias y la materialización física del palpitante proceso creativo en la obra.

Equilibrio de fuerzas entre el vitalismo y el recogimiento de las figuras cerradas, replegadas sobre sí, ensimismadas e inmersas en un mundo interior dominado por la introspección y la meditación a través de una iluminación mística o en la serena contemplación de la naturaleza y su latido de vida. Es en los grupos donde vemos la más clara inspiración del primer Románico gallego, del Pórtico de la Gloria, como en Profetas y Espera numen de Laxeiro y del que fue su discípulo, el sublime y entrañable escultor Arturo Baltar en esas formas sugeridas modeladas por la luz en la tendente isocefalia y frontalidad de los grupos familiares como una revisión humanizada del primitivismo panteísta. El efecto masa del bloque monumentaliza las formas con un espíritu Miguelangelesco tanto en los dibujos con efecto 3D por el volumen como en la escultura que emerge de los distintos formatos y materiales siendo el propio material el que define el acabado, liso o granítico, la textura más abrupta de cristales más gruesos del granito más reciente o de cristales más pequeños y pulidos de piedra más antigua. Se presenta en una línea de esculturas el hecho creativo a través de su proceso, desde el bloque en las incisiones o marcas de herramienta a la aproximación a la figura, el tallado o labra y el acabado.

Natalia Figueiras analiza las fórmulas de creación del artista: desde el eidetismo en la búsqueda del hallazgo de la figura en la roca preexistente: Muller sentada Museo Quiñones de León o Hombre tumbado nunha rocha en el que sorprende el efecto masa. Primitivismo ingenuo en la imaginería de las Venus del Arnoia o Mulleres sentadas tema iconográfico que se repite a lo extenso de su producción y remite a la Venus esteatopigia como símbolo de fertilidad y naturaleza, matriarcado fecundo protector de la familia y la paz. Maternidades suaves como Madonnas en las que expresa la ternura que relaciona a las figuras.

La otra forma de crear, la pareidolia en la pervivencia del canto rodado original del que emerge el volumen. Faílde evoluciona estilísticamente sin abandonar ningún estilo, dando forma a su propia caligrafía en función del material o la expresión: del primitivismo a la indefinición de las formas de Medardo Rosso y el naturalismo de los bajorrelieves, más de permanencia medieval que bulto redondo. Los frisos de madera, geométricos y cubistas, avanzan un socialrealismo próximo al mundo rural del trabajo, sugirierendo por su modernidad, al trazado de los carteles del Constructivismo ruso, al Realismo de Daumier y Courbet: Muller axeonllada. El paso del clasicismo de bellas artes y el romanticismo de las estatuas columna en obras como Monumento a las ninfas o el magnífico torso de BBAA de Coruña con una textura megalítica transformada en amasijo de venas y músculos.

La liberación del efecto masa y el movimiento se encuentra en los barros, creaciones libres de la colección privada del autor. En este proceso de creación surge la Abstracción geométrica y un dialogo de masa y vacío, material y espacio muy próximo en los dibujos a Moore en el método de visión de la abstracción lírica, siendo estos carboncillos obra definitiva, no estudio para la escultura.

Miguel Ángel Faílde nos guía a través del bosque animado construido por su padre. Gracias a su maravillosa sensibilidad hoy podemos descubrir y admirar una obra reservada al ámbito familiar. Próximamente la pieza estrella de la exposición se colocará en un emplazamiento público de la ciudad.

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