Ruido

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

08 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahora que se calla el ruido del entroido y su fiesta rachada donde todo está perdido, llega otro más cansino. Los partidos ya han puesto la maquinaria electoral a funcionar y esto no parará hasta el próximo mes de mayo. Nos quedan dos citas por delante y, tal y como sucede por ejemplo en el fútbol con cada vez que hay un partido entre el Madrid y el Barcelona, serán las elecciones más importantes de la historia. Ese es el mensaje que envían unos y otros a sus votantes, pero lo cierto es que el ciudadano comienza a estar cansado de que le convoquen a las urnas y que envíen un mensaje claro y contundente y que este no sea escuchado. Por centrarnos en lo que nos queda más cerca, en el Concello de Ourense el mandato de los vecinos en el 2015 fue claro y pasaba por no dar la mayoría absoluta a nadie. Eso invitaba a buscar consensos y acuerdos políticos y, ya ven, salvo para acordar las asignaciones a los grupos políticos y un par de excepciones -la rebaja del IBI en un 20 % dividida en dos años con un pacto entre PP y DO y la inversión en el plan de obras con el acuerdo entre PP y PSOE- los unos y los otros no han hecho nada más que echarse los trastos a la cabeza. Y, mucho me temo, que no habrán aprendido la lección para la cita electoral de mayo. Unos y otros seguirán en su trinchera y el ciudadano, pasmado, echándose ya las manos a la cabeza con la que se avecina: una corporación todavía más fragmentada y sin capacidad de diálogo para llegar a acuerdos. Ojalá me equivoqué, pero me temo que Ourense debe prepararse para otros cuatro años de luchas de siglas. No habrá, salvo sorpresa mayúscula, mayorías así que a pactar toca.