Esa, la nueve


Las últimas alegrías ourensanas en la élite de los deportes colectivos las protagonizó el fútbol sala femenino. Ligas, Copas y títulos internacionales de mayor o menor calado. Pero los amantes del cuerdo pequeño, movido cada vez con mayor espectacularidad por las mujeres, coincidían en reivindicaciones que van recibiendo respuestas adecuadas. Por un lado, la unificación federativa las embarcaba con los hombres y, por ese camino, están llegando competiciones más profesionalizadas -aún incipientes, no nos engañemos-, como la estrenada Copa de Europa, que concluyó el pasado domingo en Portugal.

Y es curioso que Galicia, esta vez sí, estuviera en la punta de lanza de esta manifestación deportiva. El eje que se dibujó desde nuestra ciudad a la mismísima Torre de Hércules incluyó en la ecuación a un gigante como el Club Deportivo Ourense. Desde el entonces Ponte al actual Envialia, pasando por la cantera del propio Cidade de As Burgas, también se trazaron hazañas deportivas de máximo nivel y ya van varias generaciones de mujeres que nos aficionaron por completo a su pasión.

Hoy, el mundo se rinde a Vanessa Sotelo. Sí, esa, la nueve. Tanto da el dorsal que se enfunde, ella es la delantera. Llámenle pívot o llámenle como quieran. Igual que Romario era un nueve de dibujos animados -aún luciendo el diez o el once-, o como Cristiano y Raúl, los sietes del Madrid. Vanessa ya es una goleadora eterna -con solo 23 años-, máxima realizadora en mundiales oficiosos y la mejor jugadora del primer europeo oficial. Casi 200 tantos en la élite nacional en siete temporadas. Esa, la nueve.

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Esa, la nueve