El realismo mágico de Leandro Sánchez

El mallorquín presenta su «Dieta mediterránea» en Galería de Arte Visol


ourense

«¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son». Calderón de la Barca.

La histórica galería de arte Visol y su perseverante directora Maricarmen Vidal, con 22 años al frente de la defensa del arte y la promoción de artistas, y el creador Leandro Sánchez presentan la exposición Dieta mediterránea, una oda a los productos de una gastronomía propia y saludable frente al acuciante problema de los malos hábitos alimenticios y la obesidad infantil alarmante en el mundo capitalista.

Desde una calidad técnica impecable, el artista mallorquín reproduce toda una serie de alimentos propios de la huerta y mar Mediterráneo, caracterizada por la variedad de productos, hortalizas, verduras y frutas, aceites y pescados. Leandro Sánchez revisa con su enfoque personal el tema clásico del bodegón o naturaleza muerta, antecedente singular del hiperrealismo, sublimación de la tradición barroca.

Los frutos se extraen del elemento contextual para reproducirlos sobre fondos planos previamente falseados de manera que al utilizar el trampantojo o los recursos de trompe l´oeil consigue una doble imagen. A través de subrayar la bidimensionalidad del plano convirtiendo los frutos en su representación introduce los adhesivos, la cuerda… Así, los pimientos se presentan sobre un fondo neutro y azul para aligerar los elementos contextuales, de manera que las perspectivas se falsean y cobra protagonismo el elemento natural alternando percepciones 2D y 3D. Reivindicando esa doble dimensión del soporte y alterando ambas dimensiones con un elemento de volumen, tal como la cinta adhesiva semidespegada y su sombra que revierte y sustenta la imagen falseada de los pimientos. Introduciendo la fascinante ilusión de una realidad manipulada que convierte al espectador, tras la percepción de la obra y el engaño de los sentidos, en agente activo, introduciendo el misterio inquietante de los objetos cotidianos, el elemento surrealista de los insectos, leve recordatorio del memento mori, alusión a lo pútrido y lo efímero, la ficción de la realidad y el alma de lo incompleto.

Lo cotidiano

Transparencias con profundo conocimiento del oficio y cierto surrealismo humanizado de premisa existencialista que remite a René Magritte en sus sugerentes imágenes de reflejo conceptual.

Ilusiones ópticas y engaños visuales, pintura anamórfica o Street art. Leandro recupera el valor aurático de la obra de arte a través de la imagen sorprendente de lo cotidiano. Remite a la obra de Charles Rettew Sheeler, inspirador de Miles Spencer y Crawfor en el simbolismo de sus imágenes, el verismo realista y una aproximación a la descomposición de la realidad en estructuras geométricas y elementos abstractos. A través de una magnífica proyección, la obra de Leandro cobra movimiento. De los platos pintados parecen resbalar espléndidos y móviles huevos fritos con una gravedad física y corpórea a través de yemas resplandecientes e hinchadas y claras con puntilla y texturas abruptas. De entre los elementos pintados en los platos y fuentes, sorprende el plato de las moscas, tan lúcida y brillantemente resuelto, la irisada sardina, la rodaja de tomate y la nacarada gamba. Resulta sorprendente la fuente de cabrachos en la que el artista no solo simula el pescado y sus ingredientes, si no que falsea, además, la loza, dibujando la cenefa propia de lo cotidiano.

Las berenjenas resplandecen sobre un gris anodino sin referencias contextuales sobre las que parecen suspendidas. Sin embargo, descansan sobre la sombra que proyectan en una dimensión que intuimos pero no vemos. Sorprende el virtuosismo con el que el artista reproduce el cristal, sus efectos y sus reflejos en recipientes de cristal (tarro de aceitunas) vasos, copas y botellas (Vino Alberte) con una excelente simulación entre los elementos reales y su recreación, como la doble composición de lienzos con el efecto de azulejos y reflejos en el cristal). Sombras duras y luces contrastadas con focos intensos sobre la derecha. Encuadres originales y planos inclinados, composiciones diagonales marcando la axonometría con tensas cuerdas o líneas que dividen el plano en aéreas de doble punto de vista.

El artista, conocedor de las técnicas plásticas, se expresa a través de ellas desde la pulcritud de la acuarela (Cap Roig) las transparencias vítreas del óleo y las texturas expresivas de las mixtas. Hiperrealismo, abstracción, dripping y ensamblage son lenguajes conocidos para este maestro de la pintura.

crítica de arte

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