Las cuentas


El alcalde de Ourense ya prepara los presupuestos del 2019. Dice. Son ganas, o de hablar por hablar, o de perder el tiempo, pues tampoco parece que vayan a cambiar mucho las cosas en menos de un año, que vaya a emerger un tapado dispuesto a tender puentes al entendimiento. Uno más, ni de piedra, ni de hormigón, ni de acero. No fue capaz de convencer

a la oposición con las cuentas del 2016, cuando ya se había consolidado, había tomado posesión del despacho y ya tenía una radiografía del pleno que no se ha alterado. Tampoco las del 2017, ni tampoco las del 2018. Qué le espera sino penar y saber que agotará el mandato con un rosco en ese casillero. Parecía lo previsible. Pero no. Optimista compulsivo, o lo que sea, allá cada cual con la elección del adjetivo, el alcalde de Ourense ya está trabajando en las cuentas del 2018, según dice. Tiene mérito, mucho mérito. Es como la historial de la moral del Alcoyano, que se decía el siglo pasado. Tal que así, ya trabajan en los nuevos presupuestos. Los tres grupos de la oposición, mientras, parecen más preocupados por ir limpiando los caminos que conducen a mayo del 2019. Llegar al final de un mandato de cuatro años sin haber logrado aprobar unos presupuestos tiene mérito, mucho mérito, sobre todo si se habla de las cuentas de una ciudad como Ourense, con unas cifras en las que aparecen demasiados ceros. Mérito, por cierto, compartido con los demás grupos, dicho sea de paso, que no toda la responsabilidad se la va a quedar el alcalde y los suyos. El porcentaje, de todos modos, es mayor, acorde con el que corresponde al grupo con más concejales. Y colorín colorado. Sin presupuestos.

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