Comida y cama a cambio de ayudar a los niños del barco


o grove / la voz

E n la parroquia de Fuensanta, en Valencia, saben bien la difícil situación que atraviesan los refugiados, lo duro que les resulta integrarse en un país del que no conocen ni el idioma. Ellos llevan años ayudando a los pakistaníes que llegan a la comunidad para trabajar, explica el cura párroco Germán Padín. Él es natural de O Grove, aunque lleva parte de su vida en este barrio marginal, donde ha puesto en marcha un sinfín de programas de alfabetización para los más pequeños.

Ahora, ha decidido que también quiere ayudar a quienes llegan a bordo del Aquarius. Y pone a disposición de la Administración las clases de alfabetización que fueron organizadas pensando en los niños pakistaníes. En ellas hay espacio para ayudar a más pequeños, para enseñarles a manejarse en un idioma que ignoran y facilitarles, de esta manera, el acceso a un centro escolar. Para esta labor piden voluntarios. Gente que quiera pasar un tiempo de sus vacaciones echando una mano. Su congregación se ofrece a pagarles la manutención y los interesados solo tendrán que hacer frente a los gastos del viaje. «Calculamos que vendrán unos 50 niños, que se suman a los que ya tenemos en estas clases», explica Padín.

A bordo del Aquarius viajan cerca de doscientos menores, muchos de ellos sin ninguna familia. «Teníamos un proyecto con niños inmigrantes para trabajar la alfabetización y la inmersión lingüística en julio y agosto», explica este grovense, que no ha dudado en ampliar sus planes iniciales para ayudar a los nuevos refugiados que la comunidad acogerá en breve. Ponen a su disposición toda su experiencia y todos sus medios para que estos pequeños encuentren ayuda adicional para aprender a manejarse con el idioma, «pues en septiembre tendrán que empezar el colegio», añade. Pero para esta labor precisan toda la ayuda posible. Por eso no ha dudado en ponerse en contacto con su parroquia natal, en O Grove, para pedir a los vecinos que echen una mano.

«No se necesita ser titulado. Queremos gente que por las mañanas nos ayude con los chavales», relata. La manutención corre de su cuenta, pues en el colegio tienen espacio para albergar a cinco personas. «Pueden venir una semana o un mes, lo que la gente quiera», sostiene Padín, que hace extensivo este llamamiento a todos los interesados. Hay otras formas de colaborar. Precisan material escolar. «Si una empresa tiene bolígrafos de propaganda que no usan, o folios viejos, serán muy bien recibidos. Preferimos eso que dinero», concluye.

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