«Me daría pena marcharme ahora»

Adalid Maldonado forma parte de la última promoción de especialistas sanitarios formados en Ourense


ourense / la voz

Adalid Maldonado Díaz (Honduras 1987) es uno de los médicos especialistas de la última promoción formada en el área sanitaria ourensana. Como el resto de sus compañeros se enfrenta ahora a un mercado laboral que no se lo va a poner fácil. En el caso de los que, como él, se especializaron en Medicina de Familia y Comunitaria, estará salpicado de viajes por la geografía ourensana para hacer sustituciones en centros de salud y servicios de urgencia. Trabajo no les va a faltar, porque la provincia es deficitaria en estos profesionales; pero lo harán con contratos puntuales por días o por turnos sueltos ya que el sistema público es reacio a incorporar a nuevo personal a la plantilla de interinos. Sin embargo, en su caso, a punto estuvo de no tener ni eso. La razón es que, como extracomunitario, se le permitió estar en España durante su proceso de formación -que realizó íntegramente con becas gracias a sus buenas cualidades como estudiante-, pero no puede continuar si, terminada esa etapa, no cuenta con un compromiso laboral de un año de duración. «El Sergas no hace a nadie contratos de un año, pero finalmente conseguí una carta promesa diciendo que vas a tener trabajo continuado durante ese tiempo». ¿Y después? Adalid asegura que le gustaría quedarse. «Es cierto que me gustaría volver a mi país en el futuro, porque yo tengo allí a toda mi familia; pero me daría mucha pena marcharme ahora. Supongo que si no puedo conseguir un contrato estable en Ourense después de este año buscaré ofertas en otros lugares», dice. Su objetivo, además de trabajar, es preparar su tesis doctoral, seguir formándose e investigando -otra de sus grandes pasiones- y opina que este es un buen lugar para ello.

Adalid llegó a España en 2004, con una de las becas creadas por la entonces primera dama de Honduras, Aguas Santas Ocaña -de origen español- para estudiar en un internado en Armenteros (Salamanca). «Yo tenía 16 años y mi destino, como el de todos los que vivían en mi zona, en Copán, era terminar la primaria y trabajar en el campo. A mí ya me tiraba la medicina, pero allí las posibilidades de hacer una carrera así se quedan para la gente con mucho dinero», explica. No era su caso. Miembro de una familia humilde con nueve hijos, Adalid recuerda que fue el empeño de su profesor de entonces, que convenció a sus padres de que tenía capacidad para estudiar, el que obró el milagro. Presentó su candidatura a las becas y la consiguió. Los buenos resultados académicos lograron que, aunque esas becas tenían solo un plazo de dos años, consiguiese, ya en España, otras que le permitieron estudiar medicina en Salamanca. «Eran del Banco de Santander y de la propia universidad y conseguí ir renovando año a año hasta que terminó la carrera; aunque en realidad eran becas de diez meses y durante las vacaciones a venir a Galicia para trabajar en hostelería para poder mantenerme», recuerda.

Así fue como comenzó a cogerle el gusto al territorio gallego y a hacer amigos. Cuando tuvo que elegir destino para hacer la especialidad no lo dudó. «Quería Galicia y elegí Ourense porque me habían recomendado que optase por zonas en las que el hospital no fuese muy grande. En los centros muy grandes hay tantos residentes de cada especialidad que a los de medicina familiar apenas nos hacen caso. En un lugar más pequeño aprendes mucho más. Para mí fue una suerte», dice. Una suerte que, según apunta, le siguió acompañando en la formación en los centros de salud. «Tuve como tutora a la doctora Mercedes Hernández; que además de ser una persona que está siempre pendiente de nosotros, me inculcó la afición por la investigación». Ese camino llevó a Adalid a conseguir durante estos cuatro años varios reconocimientos. Sus trabajos sobre tabaquismo fueron premiados en las Jornadas de Patología Respiratoria de Atención Primaria y por la Asociación Gallega de Medicina Familiar y Comunitaria.

También recibió el Premio Ana López de la Unidad Docente de Ourense -que reconoce la trayectoria investigadora a lo largo de la etapa como residentes-. Además su trabajo para preparar la tesis, que presentó en el congreso nacional de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria celebrado en Barcelona, también fue seleccionado y tendrá una beca para desarrollarlo. «Pretendo diseñar una herramienta informática que esté disponible en la historia electrónica del paciente y que generaría alertas para avisar de alteraciones en la función renal del paciente para ajustar la dosis de medicamentos», señala.

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