Combatir la soledad

Luis Gulín EL DESCORCHADOR

OURENSE

Ahora se va hacer realidad lo de aquella película, El cartero llama dos veces, al menos en la ciudad alemana de Bremen. Un proyecto piloto, acordado con los sindicatos del servicio postal y el propio ayuntamiento, implicará a los carteros en ser vigilantes auxiliares de la población mayor. La idea consiste en que estos empleados públicos, que conocen muy bien

a su gente en su ruta de reparto, llamen de vez en cuando a algunos domicilios donde constan que viven personas mayores solas, aunque no tengan nada que repartir o entregarles. Simplemente, el hecho de llamar y charlar algunos minutos y preguntar si están bien o si necesitan algo parece tener, según un estudio de los servicios sociales municipales, efectos positivos. En caso que no respondan a la llamada, se da aviso al Ayuntamiento, que activará un protocolo de comprobación. A mayores, se faculta a los servidores de Correos para recoger, previa autorización, pequeñas cantidades de dinero en los bancos (máximo cien euros) para que las personas mayores dispongan de liquidez para compras menores e incluso traer medicamentos de la farmacia. En las zonas periféricas, lo que sería nuestro medio rural, algunos carteros (de forma voluntaria) recogen encargos para el supermercado y luego, según disponibilidad y espacio en la furgoneta, se los llevan, en caso contrario se hace cargo el establecimiento comercial correspondiente. De momento esta prestación de servicios es gratuita y está subvencionada por la administración de la ciudad de Bremen, vía apoyo financiero del gobierno de Berlín.