Las obras de la intermodal arrancan en verano con el derribo de edificaciones

El DOG publicó la licitación de la nueva terminal de buses por más de 4 millones


ourense / la voz

Las obras de la futura estación intermodal de Ourense han entrado en una fase definitiva de su tramitación. La actuación se encuentra a un paso de pasar a las palabras a los hechos, ya que las previsiones que maneja la Xunta de Galicia es que las máquinas entren a trabajar en la zona este mismo verano. Para que eso suceda todavía hay que contratar las obras. En este sentido, el Diario Oficial de Galicia publicó ayer el anuncio de licitación de una parte de la primera fase de la actuación: la terminal de autobuses por un importe que supera los cuatro millones de euros. Las empresas tendrán hasta finales de marzo para presentar sus ofertas.

Es una actuación que está previsto que dure algo más de un año y, por tanto, se trabaja con el horizonte de tenerle finalizada en el 2019, umbral que maneja ADIF para que los trenes AVE circulen entre Galicia y Madrid. Esa primera fase se completa con la construcción de un aparcamiento subterráneo de algo más de 300 plazas, lo que supone duplicar el número actual. La obra, por cuestiones administrativas, será licitada por ADIF, aunque el 67 % de su coste (6,7 millones de euros) lo asumirá la Xunta. «Non vou dicir que se licitará en cuestión de horas, pero confiamos que se faga en semanas», explicó la conselleira de Infraestruturas e Vivenda, Ethel Vázquez.

El primer trabajo que tendrán las máquinas para reconvertir la estación Empalme en intermodal es el derribo de una serie de edificaciones anexas que se encuentran en las proximidades del centro de salud de A Ponte y donde están previstas las dársenas de autobuses. Entre esas edificaciones se encuentra el puesto de Coren Grill o un supermercado. La estación de buses contará con 13 dársenas de operaciones y 3 de regulación. Tendrá una única entrada a través de la calle Eulogio Gómez Franqueira y se completará con un edificio de más de 700 metros cuadrados. Irá pegado al actual del Empalme, con una fachada idéntica para no romper la estética actual, y albergará servicios como el de la venta de billetes, una consigna, oficinas y aseos.

Las primeras actuaciones en la intermodal se completarán con la liberación de las vías para hacer sitio a la estación de autobuses y al pasillo de conexión entre ambas terminales. El siguiente paso será la construcción de las dársenas y el edificio que, según el plan de trabajo, se deberían de ejecutar al mismo tiempo que el aparcamiento subterráneo. De hecho, está previsto que mientras ambas infraestructuras estén en construcción se habilite un aparcamiento provisional en superficie en la zona ocuparán las dársenas. El objetivo, según explicaron responsables del proyecto, es que se adelanten los plazos y se puedan compaginar y ejecutar al mismo tiempo ambas actuaciones.

El aparcamiento que irá soterrado en el frontal de la estación contará con dos plantas, con una superficie global de 8.645 metros cuadrados. En la primera habrá 145 plazas y en la segunda un total de 157. Los accesos rodados se harán desde Gómez Franqueira, mientras que habrá tres peatonales previstos. Los taxis y demás servicios auxiliares cambiarán de ubicación y se irán hacia la zona de los buses.

Más incertidumbres genera la segunda fase, en la que está comprometida una inversión de 140 millones por parte del Gobierno central y que debe de transformar la estación ferroviaria en una de alta velocidad, además de suturar en la medida de lo posible la división de los barrios de A Ponte y O Vinteún. No se ofrecieron más novedades e información sobre esta segunda fase más allá de que el equipo de Norman Foster estaba trabajando en los ajustes necesarios del proyecto.

Énfasis en la coordinación

Todas las personas que tomaron la palabra en el acto en la estación Empalme hicieron énfasis en el trabajo «coordinado» entre las tres administraciones implicadas: Concello, Xunta y Gobierno central. El objetivo, señalan, es garantizar un intercambio «áxil e seguro» entre los distintos modos de transporte.

En el apartado estético también se ha buscado esa uniformidad y la estación de buses también lucirá la cubierta característica del diseño del arquitecto británico Norman Foster.

Las autoridades creen que será la dotación más relevante del siglo XXI en la ciudad

La Xunta no escatimó en la puesta en escena del arranque de la licitación de las obras de la intermodal ourensana. Alrededor de un gran panel informativo sobre la primera fase del proyecto se arremolinaron ayer a media mañana autoridades de Xunta, Concello y Diputación. La primera en tomar la palabra, tras las explicaciones técnicas, fue la conselleira Ethel Vázquez, administración que financiará gran parte de los 10,9 millones de euros de terminal de buses y aparcamiento: «Damos un paso importante para convertir a estación de Ourense nun nudo de comunicacións importante». Tras ella habló el alcalde de Ourense, Jesús Vázquez Abad, que mostró la ilusión del gobierno de la ciudad por entender que se convertía en una realidad el proyecto más importante del siglo XXI para la capital ourensana.

En la nómina de asistentes también se encontraba el presidente de la Diputación, José Manuel Baltar, la delegada territorial de la Xunta, Marisol Díaz Mouteira, o el diputado en el Congreso del PP, Celso Delgado. Ninguno intervino en el acto oficial, aunque con posterioridad José Manuel Baltar envió un comunicado en el que destacaba la «relevancia histórica» del acto desarrollado en la explanada de la estación ferroviaria del barrio de A Ponte.

Un veterano vecino de A Ponte al alcalde de Ourense: «É un galiñeiro»

Que el nuevo proyecto de la estación intermodal de Ourense no deja indiferente a nadie es algo que pudo comprobar ayer el alcalde Jesús Vázquez en primera persona. Minutos antes de arrancar el acto de presentación de las obras de la primera fase, un veterano vecino de A Ponte se acercó al panel informativo instalado en la explanada de la estación y le mostró su descontento con la actuación diseñada. La conversación se fue tensionando y acabó en un cruce de reproches. «É un galiñeiro», le dijo el vecino a Jesús Vázquez. El alcalde no se quedó callado y le cuestionó si él era ingeniero cómo para realizar ese tipo de críticas al proyecto. El debate sobre las infografías de la nueva terminal se mantuvo durante buena parte de la mañana entre los viajeros y vecinos.

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