Los hombres de Gonzalo García pasaron de su peor imagen a quedarse cortos en la remontada y caer ante el Palencia: 71-74
10 dic 2017 . Actualizado a las 22:01 h.El hundimiento del COB parece no tener límites. Jornada a jornada el equipo sigue involucionando, cosechando derrotas ya sin competir ni un solo cuarto y demostrando su falta de calidad en la pista, impotencia desde el banquillo y pasotismo desde los despachos. El resultado, con todas esas premisas, no puede ser otro que el Pazo Paco Paz sigue vaciándose de aficionados y el descenso del equipo solo parece cuestión de tiempo, aunque menos del que podía esperarse y escribiendo una de las páginas más tristes de un club con tanta historia que se desangra por sí solo.
La duodécima derrota (71-74 ante el Palencia) fue la más dolorosa de toda la temporada, pero el preludio de todo lo que resta ante la desesperante y difícilmente explicable ausencia de decisiones. Se esperaba el regreso de Uzas, pero tampoco en esta oportunidad se produjo, en otro caso de difícil explicación. Y el equipo salió derrotado desde el salto inicial.
Sin intensidad defensiva, con una abrumadora falta de ideas en ataque y con porcentajes impropios de cualquier equipo profesional, Palencia dominó el partido a placer de principio a fin. El COB anotó una canasta en juego en los primeros 8.20 minutos y otra canasta en juego en los primeros 5.10 del segundo cuarto, en la clara prueba del nivel de un equipo sin alma. Así, los castellanos, jugando a su aire, consiguieron aprovechar los errores de los hombres de Gonzalo García, erráticos en todas las zonas del campo, para ir anotando con facilidad y ya dejar sentenciado el choque en el mismo primer cuarto (11-23), alcanzando después la máxima antes del descanso, con una brecha de veinticuatro (17-41).
Y lo peor es que quedaban dos cuartos, que la mayor parte de los escasos aficionados -otra vez estuvieron intachables con el equipo-, no llegaron a ver porque abandonaron las instalaciones del Pazo, mientras el plantel ourensano se desangraba entre la impotencia y la incapacidad. El equipo sacó su casta y al menos logró que la afición se fuese nuevamente orgullosa del esfuerzo, a pesar de las limitaciones, después de ver como los locales se ponían a solo 2 puntos a diez segundos para el final del partido. Una reacción insuficiente en cuanto al marcador, pero que dejó un mejor sabor de boca en la afición, aún sin poder obviar que el descenso parece cuestión de tiempo, salvo milagro en forma de nuevas incorporaciones.
?Reggie Johnson (19), Ahonen (10), Kohs (0), Manzano (6), Orlov (2)
-quinteto inicial-, Jansen (3), Víctor Moreno (13), Ndoye (6), Trist (12) y Martín Rodríguez (0).
?
Pressley (9), Grimau (7), Pino (4), Thomas (4), Otegui (9) -quinteto inicial-, Miso (15), Garrido (4), Cvetinovic (8), Barnes (2), Campara (9) y Toledo (3).
Parciales por cuartos: 11-23,
14-25, 22-11 y 24-15.
Árbitros: López Lecuona (País Vasco) y Marcos Gómez (Navarra). Sin eliminados.
Incidencias: Pazo de los Deportes Paco Paz. Alrededor del millar de espectadores en sus gradas.