De rebajas

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

El comercio vive tiempos convulsos. La crisis económica no es que se haya esfumado, pero sí parece dar un respiro a los bolsillos de los ourensanos. El gasto aumenta, pero el comercio local no acaba de notarlo. Se ha entrado en un bucle que parece interminable de rebajas, descuentos, segundas rebajas, oportunidades, noches de compras, viernes negros y un largo etcétera. Y, claro, la imaginación comienza a resentirse y el balance de cuentas también porque los descuentos o precios cebo no pueden mantenerse eternamente, sobre todo en la parte más débil de la cadena, que lucha contra las grandes superficies y sus ofertas. Además, cada vez está más presente otro rival al que resulta casi imposible enfrentarse: Internet. Solo un ejemplo para ilustrar esto que les comento. El pasado verano, no sé si se habrán reparado en ella hubo una invasión de camisetas blancas de una famosa marca de vaqueros que se veían en todas partes. Llamaba la atención porque los precios que se veían en la tienda que esa cadena tiene en la ciudad por la citada camiseta no era precisamente una ganga. Sin embargo, en Internet se lanzaron agresivas campañas a nivel mundial para venderles por un precio ínfimo que hizo que muchos jóvenes se lanzaran para hacerse con la en otras ocasiones prohibitiva prenda. Se acabaron las unidades en la venta en línea, mientras que en la tienda ahí seguía a la espera de un comprador. Es solo una anécdota que muestra lo complicado que resulta para un comercio mantener en pie la persiana. Todos los incentivos que se puedan dar al pequeño negocio son pocos en tiempos de competencia feroz.