Los quijotes de Dalí

Los ciclos literarios de Dalí, con sus 72 grabados y estampas, se exhiben en la sala de Afundación

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ourense

«Declaro la independencia de la imaginación y el derecho del hombre a su propia locura». Dalí.

La sala de exposiciones de A Fundación presenta Salvador Dalí, contador de historias, colección de 72 grabados y estampas que se encuadra en los denominados ciclos literarios de Dalí, períodos artísticos en los que el artista de Figueres combina el grabado y la estampa con escogidas obras de la literatura clásica. Charo Sanjuan es la comisaria de esta exposición itinerante procedente del Museo de Artes do Gravado á Estampa Dixital de A Coruña.

La colección subraya la contradicción del comportamiento humano en relación con los poderes fácticos de la historia y sus personajes. Dalí exhibe su particular interés por el contenido sígnico y el detalle a través de su mirada visionaria e interpretación iconográfica, resueltos como caprichos estilísticos del autor.

Dalí recupera el esperpento ironizante desmontando al personaje y a cuanto representa en base a la sátira feroz del texto original en esta serie Les Songes Drolatiques de Pantagruel de Rabelais donde Dalí extiende las bajezas y vicios del individuo caricaturizado. Subraya el carácter surrealista añadiendo su dibujo maestro, expositor de traumas y debilidades a través de lo absurdo y lo grotesco. Son 25 las ilustraciones elegidas de las 120 de Desprez en las que a la copia del grabado original, crítico con la sociedad y jerarquías del XVI incorpora su esencia daliniana para mantener la intención satírica en la hipocresía de la sociedad posvanguardista del XX.

Bestiario hibrido mezcla de ave y pez, gula y lujuria de los comendadores de órdenes militares y religiosas de la época. Otro de los símbolos del universo plástico daliniano es el haba como representación proteica del conocimiento y el arte. Este elemento aparece en varias acuarelas de la serie Quijote y en la litografía Manduce, entre otras.

Pondera los atributos sexuales hasta la hipertrofia, producto quizá de su supuesta impotencia sexual. La naturaleza (fisis) simboliza la libertad del instinto ante la antifisis, hipocresía, represión y locura. Particularmente crítico es Rabelais con la figura del Papa Julio II que Desprez interpreta como cazador. Alude a la lujuria e incontinencia sexual en la hiperbólica representación de un sexo que Dalí subraya y que también se identifica con la hipertrofia del tamaño de su nariz.

Médicos convertidos en charlatanes como Cornelio Agripa, encorvado bufón, Dalí añade el vómito como colofón de la náusea que provoca la incontrolable verborrea. Añade la imagen del ratón como símbolo de agilidad y mentira, el elefante como valentía y lascivia. La aguja representa la voluntad y el huevo el universo intrauterino, símbolo del amor y la fecundidad. Otras metáforas obsesivas en la obra de Dalí son los cajones entreabiertos que ocultan secretos y el ciprés imagen de la muerte y también la unión entro lo divino y lo terrenal, el caracol que simboliza la dualidad entre la dureza de la concha y la ductilidad del interior. Imágenes dobles que construyen un paisaje y dibujan una anatomía, muletas prótesis simbólico que ancla al mundo material y pájaros de picos abiertos alegoría del hambre (ayuno cuaresmal) como privación, abstinencia y locura, cucharas que vierten palabrería insana.

La segunda serie está compuesta por 12 de las 240 fábulas que escribió La Fontaine. Dalí revisa el trabajo de Doré y Granville para incorporar rasgos propios como la perspectiva cónica daliniana, la hipertrofia en las extremidades animales, manierismo figurativo y los paisajes desérticos, el surrealismo de lo podrido, presagio de muerte. A través de su bestiario imaginario Dalí propone una enseñanza ejemplarizante a través de sus grabados a punta seca, aguafuerte y claroscuro con patrón.

Se identifica con El Quijote objeto de la tercera serie en la que presenta 10 láminas en acuarela estampadas en offset y 30 dibujos en b/n con proceso fotomecánico. Dalí se ve a sí mismo como un héroe incomprendido, surrealista al extremo de la locura, irracional, romántico y apasionado.

La figura gestual de Quijote adelgaza hasta la abstracción y el garabato identificado con su propia firma, es para Dalí referente explotado en sus infinitas representaciones expresivas. Siempre ligado al ideal, a lo intangible, al expresionismo se aleja de la figura corpórea y cubista de Sancho tan apegado al mundo material.

Obsérvese la alusión al caballo de Guernica, a El pelele de Goya en el manteo de Sancho, la espigada figuración, las alusiones al mundo fálico, deseos y traumas, Freud y el mundo de los sueños.

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