«Hay un número elevado de afectados que no siguen correctamente el tratamiento»

f. u. OURENSE / LA VOZ

OURENSE

La mayoría de los pacientes que llegan a la consulta especializada son derivados por los médicos de Atención Primaria, aunque también llegan casos desde el servicio de Urgencias, o por interconsultas desde otros especialistas.

-¿Quien no ha sido asmático en la infancia puede serlo de adulto?

-Sí. El asma tiene como si dijéramos subtipos; algunos son más propios de la infancia y otros se desarrollan ya de adultos. Uno de los problemas que en ocasiones se nos plantea con el paciente adulto es que no piensa que puede tener asma porque no la tuvo de pequeño. En esos casos suelen achacar los problemas a otras patologías, como por ejemplo eso que muchas veces se oye de un catarro mal curado, y no acuden a su médico. La recomendación es siempre acudir al médico de cabecera para explicar lo que ocurre porque ellos están perfectamente preparados para detectar esos síntomas y para nosotros es muy importante que se le pueda hacer una buena historia clínica que permita identificarla lo más precozmente posible y empezar el tratamiento.

-¿Cuáles son los síntomas que deben ponernos en alerta?

-Uno de los que presenta, sea cual sea el tipo de asma, es la dificultad para respirar, que suele ser variable a lo largo de los días o que cambia en función de determinados ambientes o exposiciones que se pueden llegar a conocer, reconociendo los factores que se lo desencadenan. La tos persistente, las molestias como la sensación de opresión en el pecho y, en ocasiones, la autoescucha de pitidos al respirar, son otros que pueden aparecer y hacer sospechar de la presencia de la enfermedad.

-¿Se ha desarrollado mucho en los últimos años la oferta de fármacos?

-Hoy en día tenemos un amplio arsenal con diferentes combinaciones de fármacos y también distintos dispositivos de inhalación. Lo que tratamos es de escoger la mejor combinación y en el soporte más adecuado para cada persona. El objetivo es que la administración sea la correcta y haya un buen seguimiento del tratamiento por parte del paciente y, para ello, tanto en consulta como en unidades de hospitalización, el personal de enfermería y facultativos realizamos una labor de instrucción para asegurarnos, antes de que el paciente salga por la puerta, de que el uso es el correcto, porque si se hace mal es como no tomar absolutamente nada y es cuando empezamos a tener problemas. Hay que mentalizarse de que esta es una enfermedad crónica.

-¿Pasa con frecuencia?

-Hay un número elevado que no cumplen la adherencia al tratamiento porque no lo siguen correctamente y cuando se encuentran mejor no lo toman. Eso provoca que pierda eficacia y aumenta el riesgo de brotes de empeoramiento o muchos más síntomas, y que el curso del asma vaya progresando a peor. El objetivo del tratamiento no es solo controlar los síntomas, sino que la patología no empeore.

-¿Es cierto que en primavera los asmáticos tienen más problemas?

-Tiene una base de razón pero en concreto por un subgrupo de pacientes. Son aquellos que en el origen de su asma hay una base alérgica que está muy implicada, porque el asma nunca se puede achacar a una sola cosa. Las pruebas que se realizan a quienes acuden a la consulta también nos ayuda a descartar si hay alergias a los ácaros o los pólenes más frecuentes en el ambiente de su entorno.