El monstruo de Lavapiés

tareixa taboada OURENSE

OURENSE

Miguel Villar

Luis Pérez Calvo presenta su imaginario mágico en la galería de arte Marisa Marimón

17 abr 2017 . Actualizado a las 20:05 h.

«Quien con monstruos lucha cuida de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti». Nietzsche.

El pintor e ilustrador Luis Pérez Calvo presenta su magnífico trabajo en la galería de arte Marisa Marimón. Su efervescencia creativa aporta un imaginario fantástico que integra lo castizo con lo internacional en Pipas, chicles, caramelos.

A través de las apropiaciones, intervenciones y marcas, presenta un universo mítico inconmensurable, que convierte el objeto en fetiche e icono de una cultura generacional, en una obra coral que funciona de forma autónoma en cada elemento de las series expuestas, como un fotograma aislado en el contexto de la misma película de Serie B, exultante, polícroma e hipnótica en el punto máximo de tensión y acción con intervenciones esporádicas y espontáneas, gran capacidad de síntesis, en la combinación de los distintos elementos que intervienen como actores en sus escenografías ficticias y en la variedad de registros que expresa con ironía, a través de superhéroes de la Marvel en paro; Mickey Mouse, Pumby y Jaimito, Superman, Mortadelo y otros personajes del gran Ibañez. Forma parte de una generación que encuentra preciosos tesoros en el Rastro, ávidos de ilusión y espíritu romántico: libros, cómics, casetes, discos, piezas exquisitas de un coleccionismo fetichista con un chicle Bazooka pegado en la suela de la zapatilla. Madrid era NY, en la ardiente arena del desierto de Almería los cowboys cabalgaban dejando una estela de polvo y se liaban a tiros en algún Saloon, donde los espejos como estrellas se aristaban y volaban como puñales de hielo en el Teatro Chino de Manolita Chen y la vida era tan emocionante como el circo a ojos de un niño y las series americanas de los 60-80 y las películas de sesión continua los sábados por la tarde y las meriendas con chocolate con churros y el olor del jabón Lagarto en la camiseta recién tendida.

Una arqueología saludable, mitificada por la memoria, nostalgia reconfortante y tierna, no dramática sino exuberantem y llena de referentes positivos, de energía creadora, imaginación y potencia expresiva.

El artista madrileño rescata imágenes que recorta, yuxtapone y rotula de revistas, postales y publicidad de los 60 y 70, con una idea de producto comercial que lo aproxima tanto estética como conceptualmente al Pop Art, en la serie de los oficios de Batman, en la que en clave de humor presenta al superhéroe, una vez ha liberado a la ciudad de Gotham desempeñando otros oficios tales como «Batman peluquero», «Batman servicio del hogar»…

Todas las intervenciones están realizadas mediante una técnica mixta que integra colaje y acrílico sobre papel y un dibujo alambrado de perfil duro en composiciones all over, inspirado en el cómic underground de A.R. Penck, Philip Guston y le aproxima al Grungy de Gary Panter, representante de una etapa postunderground inicio de RAW (2ª Generación del cómic subterráneo americano) un dibujo rápido de arista dura, alternativo, con un toque punk y de estilo expresionista.

En el aspecto de cómic retrofuturista, busca la identidad de los espacios, una sobrenaturaleza artificial a través de un lenguaje discrepante. Sus obras tienen una energía laberíntica de caos que empuja la turbulencia de los objetos. La narración a veces se ve rebasada por la convulsión narrativa de las formas expresivas y el impacto escenográfico de los espacios pictóricos. Cabe destacar la serie de dibujos El Roto, que alude a las incisiones y rupturas de la superficie del soporte, trozos de cartulina rotos.

Calvo se perfila como dibujante aunque el pulso de la obra y su intensidad y tensión plástica es la de un pintor que maneja de manera interesada el acrílico, técnica que subraya el gesto, la acción espontánea de sus grafías. Un vitalismo utópico magnético en sus trazados urbanísticos, engranajes tecnológicos por los que los organismos, sociedades u hormigueros cibernéticos se describen a sí mismos con múltiples presencias androides, dinosauros mecánicos, edificios robots, una cartografía inusual de un bestiario desconocido de una dimensión tan extinta como los productos que anuncian las vallas publicitarias. Metrópolis de Fritz Lang de anguloso y facetado expresionismo. El color vibrante conserva en la memoria el circo, a Gotzila, Kong, Ultraman Zearth. Expresa un surrealismo contemporáneo y popular, recuperando el ambiente festivo de la verbena. Trepidante exposición de alto voltaje, grandes dosis de humor y mucho R&Roll.