Triunfo del balón oval en el Campus

El plantel masculino intentará terminar como el mejor equipo gallego de la División de Honor B


«De un equipo al borde de la desaparición a otro asentado en la segunda categoría del rugbi nacional» ese es el viaje que define David Monreal, entrenador del Campus Ourense, antes de enfilar la recta final de un curso en el cual los seguidores del combinado colegial han podido disfrutar de las excelencias de este deporte.

Tras la brillante campaña anterior, dominando la competición territorial y salvando todos los obstáculos que se atravesaron en las distintas fases de promoción, cabía esperar dificultades lógicas en el salto con respecto a una División de Honor B que ya es antesala de la élite nacional y profesionalizada en muchos casos.

El combinado ourensano llegó con la mentalidad de competir en cualquier campo desde el inicio y, aunque precisamente se le atragantaron los partidos como visitante, consiguió hacer del feudo universitario un fortín y alcanzar una línea de regularidad que lo ha llevado a ganar ocho de los dieciséis partidos disputados.

«Sabíamos que sería una campaña dura en cuanto a efectivos, porque partimos con una plantilla corta y queríamos competir también con un filial en Liga Gallega, al principio nos costó más, pero en la segunda vuelta estamos viento al equipo un poquito mejor, pese a que arrastramos las lógicas lesiones a estas alturas de la competición. En general tenemos que estar satisfechos».

El torneo llega a un nuevo parón competitivo, pero los ourensanos lo aprovecharán para disputar el próximo sábado (16.30 horas) el partido aplazado en el campo de El Salvador B: «Es un mes duro con tres salidas consecutivas, pero tanto en esta en Valladolid como en la siguiente en Bilbao nos mediremos a dos equipos con problemas clasificatorios. Si somos capaces de sacarlos adelante, tendremos todo prácticamente hecho y podríamos disfrutar de los últimos cuatro encuentros de la temporada sin agobios».

De hecho, Monreal ya ha empezado a motivar a sus discípulos con segundos objetivos, a su medida, puesto que optar a una plaza de eliminatoria de ascenso parece una quimera, ya que están reservadas a los dos primeros clasificados y a los dos mejores terceros de todos los grupos nacionales: «Nos parece un reto más realista luchar por ser el mejor equipo gallego de la categoría, lo que no estaría nada mal, teniendo en cuenta de dónde venimos y el trabajo que han hecho en los últimos años en A Coruña y Vigo».

En ese sentido, además del rendimiento de la primera plantilla masculina, en la estructura del club también se ha trabajado de un modo evidente para fortalecer un organigrama que además del citado filial ha recuperado al equipo femenino, incorporando formaciones de las categorías sub 14, sub 16 y sub 18. Un paso adelante que con la vela tirada por la División de Honor B debería consolidar el rugbi durante varios años en la ciudad e incluso abrirlo a la provincia.

Monreal, un apasionado de su deporte es un defensor a ultranza de todas esas acciones del club y nunca ha puesto impedimento alguno, aún a sabiendas de las dificultades de afrontar un torneo tan exigente con tan pocos jugadores sénior. «Por suerte, el número de lesionados que tenemos puede calificarse de normal y no son de gravedad, para viajar a Valladolid la única baja que parece segura es la de Santórum que se lesionó en un entrenamiento de la pasada semana y seguramente no se recuperará a tiempo. Al contrario, Abraham está algo mejor, pero veremos en las próximas sesiones si puede volver a la convocatoria. Después tenemos varios jugadores tocados, pero seguramente estarán listos para competir», matizó el técnico.

La hoja de ruta de David sigue marcando que el Campus debe mantener el pie a fondo en el acelerador, al menos hasta completar esta triple singladura por los campos del grupo norte. Solo al llegar a la decena de triunfos el entrenador podría relajarse, aunque tampoco se precipita a la hora de comenzar a pensar en la campaña venidera: «De momento tenemos los cinco sentidos en esta. Además la Liga termina a principios de abril y hay tiempo de sobra para planificar la siguiente. Sabemos que debemos pensar en ir concediendo minutos a los más jóvenes, pero los que están alternando el filial y el primer equipo ya han debutado y alguno más aún tiene tiempo en las próximas semanas».

Costó llegar, pero todo apunta a que el Campus Ourense está en la élite nacional para quedarse e incluso el proyecto puede ser más ilusionante en los próximos años. El crecimiento ha sido continuo en las últimas temporadas y los cimientos parecen firmes. La experiencia de un hombre de rugby como David Monreal ha dejado varias pinceladas que en el seno del club aprovecharon desde su primer día. Ahora solo falta la guinda a un ejercicio de ensueño.

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