Danzando entre flores raras

Océanos de flores es la exposición retrospectiva que en la Galería de Arte Visol presenta el pintor Alejos


ourense

«Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera». Pablo Neruda.

El pintor Alejos presenta en Galería Visol, dirigida por la veterana Maricarmen Vidal desde casi dos décadas, un proyecto retrospectivo de su obra en la que puede seguirse su linea evolutiva desde los inicios de poesía surrealista hasta la depuración y síntesis de la forma en las manchas gestuales que explosionan en los océanos de flores y una revisión del paisaje japonés con alta temperatura de emotivo lirismo como una oda intelectualizada a la naturaleza con la inspiración del ukiyo-e, pinturas del mundo flotante o Estampa japonesa xilografías paisajísticas producidas en Japón entre los siglos XVII y XX.

Ukiyo hace referencia a la cultura Chônin «un mundo dentro de si» alusión irónica al mundo de muerte y renacimiento budista». El autor reflexiona sobre la experiencia y el conocimiento volcando su mirada hacia la introspección para comprender desde el interior y así poder avanzar. Pertenece a esta serie Gran árbol azul. Pinceladas multicolores crean la ilusión de la primavera en sus ramas. Pigmentos brillantes y purpurinas dan puntos de luz y cambios de ritmo. Al fondo, en segundo plano, se sugiere un paisaje de árboles insinuados, la sombra cae sobre el espectador, negra a diferencia del tono sobrepigmentado de los Impresionistas. En Puente al Paraíso la pincelada breve, de apunte ilusionista, hace que nuestro cerebro decodifique la imagen cerrando la forma inacabada. Anatomía del color. Se observa, en Paraíso, una clara inspiración del grabado japonés de Hokusai, Toyokuni ó Utamaro. Alejos propone una fórmula personal de expresar el signo ascendente de Breton, «exaltar el amor, poesía y libertad» en una sobrerrealidad trascendente en cuyo vértice está el punto en el que las contradicciones alcanzan solución.

El eco del surrealismo en la manera de interpretar el símbolo, el mundo sensible y la realidad de los objetos más allá de su fisicidad, desde su capacidad para perpetuarse en nuestro subconsciente ampliando conceptos como apariencia y permanencia. Situaríamos ahí su fase inicial con «La reina de los sueños» obra de barroquismo inusual en el dinamismo de sus pliegues en movimiento y cortinajes. De aspecto amenazador por un exoesqueleto que simula una arquitectura de púas, libando el néctar de una flor que se ilumina como una idea, bombilla que genera una sensación de atroz planta carnívora.

Este canibalismo de la imagen femenina e hierática de mirada perdida de ojo de maniquí se derrite en el paisaje latente de formas blandas y óseas de sus carnaciones de plástico y costillas hiperbólicas de Dalí. Paños retorcidos forman en los pliegues aristas vivas. En Microfauna y Micrópolis sitúa a los protagonistas sobre un fondo neutro y atemporal en el que distingue por razones de distancia más que de perspectiva lo próximo de lo lejano. Parece la representación de un estado o lugar de inconsciencia, habitado por criaturas marinas, zoomórficas y robóticas, engendros mecánicos inquietantes, toboganes como lenguas bífidas y un lenguaje iconográfico próximo a Lugrís y Mario y Eugenio Granell, con la angustiosa metafísica del silencio de De Chirico.

Paisajes en miniatura cuyas sombras alargan su presencia por una tórrida luz cegadora. Criaturas heridas, restos de una civilización metálica, androides feroces a vista de pájaro. Descomunales presencias en un mundo con escasa humanidad. Alejos presenta dos naturalezas muertas inquietante memento mori que marca su evolución hacia el existencialismo de los océanos de flores.

Alejos evoluciona hacia una pos painterly abstraction expresión que designa la pintura abstracta americana posterior al expresionismo abstracto. Una pintura compuesta por formas simplificadas de contornos aritméticos donde suelo y cielo se funden en el blanco reservado del soporte y grandes campos de color donde la gestualidad desaparece centrándose en el plano óptico y paradójicamente más simbólica. Introduce en el paisaje efectos de transparencia y planos geométricos reconstruyendo mediante el contraste luz/sombra lo que en la realidad tiene volumen tridimensional. En Océanos de flores textura, improvisación y gestualidad, la delicadeza del motivo contrasta con la fiereza de los empastes, dripping y goteos, texturas trabajadas con pincel plano y punta de abanico, explosiva plasticidad que representa la fragilidad humana.

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