Varias infraestructuras están pendientes de que se aprueben las cuentas generales del 2017
20 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.En Ourense los grandes proyectos necesitan mucho tiempo para ejecutarse. La ciudad y la provincia llevan años esperando por la culminación de algunas obras que se van prolongando año tras año. A esta tardanza se suma ahora el parón en la actividad del gobierno central, que lleva casi un año en funciones. En esta tesitura y sin noticias de los Presupuestos del 2017, que podrían tardar en aprobarse todavía varios meses, quedan en el aire las cantidades que se reservaron en las cuentas generales del año 2016 y de las que depende que algunas obras públicas puedan comenzar a ejecutarse, e incluso otras concluyan en un corto plazo de tiempo.
En esta última situación se encuentra el proyecto de reforma de la prisión provincial, en el que se preveía una inversión de 600.000 para las cuentas del 2017, que debían haberse aprobado hace ya unos meses. Esos trabajos están ya en marcha, al igual que los de la nueva depuradora de Reza, que ya están prácticamente finalizados -ahora mismo la nueva instalación está en fase de pruebas- si bien están pendientes de recibir 650.000 euros, destinados a urbanizar la zona y derribar la antigua sede.
También están avanzadas las obras del Archivo Histórico y la Biblioteca, que se ejecutan en el entorno de San Francisco desde hace nada menos que doce años. La biblioteca está prácticamente finalizada mientras que el archivo está ejecutado al 85 %. La cantidad que se reservaba para las cuentas del 2017, con las que se preveía zanjar definitivamente la infraestructura, era de dos millones de euros.
La Variante Norte, que enlazaría las carreteras Nacional 120 y Nacional 525, es una obra que lleva apareciendo en los presupuestos generales del Estado desde el año 1998 pero con cantidades insignificantes. En las cuentas aprobadas el año pasado se destinaron 3,7 millones para el tramo comprendido entre Eirasvedras y Quintela, si bien para el 2017 se reservaba una inversión de 14 millones, y otros 15 para el 2018.
El AVE
El museo arqueológico de la capital ourensana, un proyecto muy demandado por las autoridades locales, o la reforma de la plaza de Abastos también dependen del dinero del Estado y, como no, ocurre lo mismo con las obras de alta velocidad. El año pasado se les destinaron 700 millones, de los que solo se gastó el 40 %.