Me comentaba la madre de Nico -el niño ourensano que da nombre a una campaña para recoger fondos y fomentar la investigación del cáncer infantil- que cuando algunas personas se enteraron de la enfermedad del pequeño les intentaban animar con esa frase que todos utilizamos en casos similares: «Hoy en día ya no es como antes». Yo, lo reconozco, hubiera dicho lo mismo. Ignoraba que los índices de supervivencia no avanzan al mismo ritmo para los tumores infantiles, simple y llanamente porque no se investiga igual que para los adultos. Ellos entienden el error -tampoco conocían esa realidad antes de que les tocara vivirla- y también que es lógico que el mayor esfuerzo inversor vaya a las patologías con más afectados. Lo que ya no comparten es que no alcance siquiera ese 1 % del total que representan los casos de tumores infantiles. Y yo tampoco. Ni nadie, supongo. Lo que ellos han puesto en marcha tiene un mérito difícil de calibrar hoy por hoy. Se verá en el futuro, pero no por el dinero que recauden, sino por lo que ha supuesto de abrirnos los ojos al resto de la sociedad. Ojalá sirva para que los ciudadanos de a pie sepamos mover otras conciencias: las de los políticos que tienen en su mano reequilibrar esa injusticia. Y por cierto, hablando de cosas de niños y de políticos, estamos en campaña y quizá estos días sorprenda algún candidato que hasta ahora ni se había enterado de su iniciativa pretendiendo unir su imagen a la de Nico. Prometerá que si llega al poder no invertirá el 1% sino el 10, o el 20 %. Prometerán cualquier cosa por una foto. Un consejo: No se dejen utilizar. Si acaso, cuando lo cumpla.