El instituto Ferro Couselo enseña matemáticas con papiroflexia

Un taller experimental acerca a los alumnos a la geometría y al trabajo colaborativo


ourense / la voz

Ver, palpar y construir. Tres pasos para un camino cuya meta es aprender geometría de forma experimental y sin necesidad de libros con decenas de hojas de papel. Un único pedazo de folio es suficiente para aventurarse en un método de aprendizaje basado en la papiroflexia que el instituto ourensano Ferro Couselo utiliza desde hace tres años como taller complementario.

Bajo la batuta de la profesora de matemáticas Marosa Vázquez, un grupo de alumnos de 1º, 3º y 4º de la ESO dedican dos recreos por semana a doblar papel. Porque en los pliegues y repliegues de una simple hoja se esconden mil posibilidades didácticas y mil oportunidades de comprender, sin más esfuerzo que la práctica, conceptos como el de diagonal, bisectriz, paralela, punto medio, intersección o perpendicular.

«Pero os rapaces aprenden moito máis -recalca la profesora-. Aprenden a ser precisos e minuciosos, a poñer atención, a adquirir paciencia e a colaborar». La clave está en el tipo de papiroflexia que practican, la modular, que parte de un papel cuadrado o rectangular sobre el que trabaja individualmente cada alumno, pero que después va a unirse al de los demás. Si un pliegue no es perfecto, la figura final no resultará. El trabajo de cada uno es imprescindible para el proyecto global final.

Un buen ejemplo es un icosaedro truncado que luce en una de las estanterías del aula de papiroflexia del instituto. «Todo un luxo ter un aula propia», admite Marosa Vázquez. Es un poliedro con 20 hexágonos y 12 pentágonos, la figura del típico balón de fútbol, que exige minuciosidad en los dedos de cada ejecutor.

«A estes rapaces nótaselles unha gran visión espacial e un sentido moi grande de profundidade. Nótaselles o traballo. Non quere dicir que vaian ter mellores notas en matemáticas por iso, aínda que na práctica si que as teñen porque son rapaces con ganas de aprender y con curiosidade e o feito de que se apunten a este obradoiro é un indicio máis desa actitude, que adoita dar bos resultados á hora das notas».

«Siempre tuve problemas con la materia y ahora lo veo todo mucho más fácil»

Rayssa Sabino tiene 15 años y estudia coreano por internet. Es una de las veteranas del club de papiroflexia: «Yo siempre tuve problemas con la materia de geometría y desde que entré aquí me resulta más fácil».

Manuel Alonso, de 14 años, quiere estudiar Ingeniería aeroespacial y es un forofo del plegado de papel. Desde pequeño hacía figuras valiéndose de youtube y ahora tiene en casa su propia exposición. Ha dedicado todas las tardes de una semana a elaborar un icosaedro truncado, con sus 120 piezas y sus pliegues correspondientes, que obsequió como regalo de primera comunión a uno de sus primos. Las figuritas de papel, con toda su complejidad y creatividad, son uno de sus regalos clásicos en Navidad.

Lucía Álvarez, de 12 años, asegura que no son frikis y que ella siempre tuvo inclinación hacia esta técnica. Aunque hace tiempo le regalaron un libro sobre la materia, nunca se atrevió a tomarlo en serio hasta que empezó en el taller del instituto.

Noelia Camón, de 4º de la ESO, no echa de menos el recreo: «Esto cuenta como recreo -asegura-, es un tipo de diversión también. Si te gusta, es como un descanso».

Todos comparten esa visión y se sienten, de alguna manera, privilegiados. «Todo el mundo quiere apuntarse al taller -afirma Rayssa Sabino-, pero no hay suficientes plazas. Y también es cierto que no todo el mundo quiere venir en los recreos, aunque luego les gustaría participar en nuestras excursiones». Zaragoza, Madrid y la última feria de matemáticas de A Coruña fueron sus últimos destinos.

La técnica del papel se aplica a los airbags, las carpas y la astronomía

La sombra de la papiroflexia -u origami en su nombre japonés- es enorme. «Nos airbags a técnica de pregado procede dun estudo de papiroflexia -indica Marosa Vázquez-, igual que os grandes lentes transportables de astronomía ou arquitecturas efémeras, como esas grandes carpas que se montan e desmontan». En la actualidad, comenta la profesora, «as universidades de máis prestixio, como o MIT ou Oxford, están traballando con papiroflexia nas aulas de matemáticas e física». Sin olvidar la faceta artística de técnicas como la muy francesa del papel arrugado. Todo es posible doblando un papel: desde observar las estrellas a vestir a un modelo con un lujoso vestido hecho a base de pliegues, sin una gota de pegamento, sin una costura y sin un centímetro de tela.

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