Los problemas económicos para las cámaras de comercio españolas comenzaron a raíz del decreto que puso fin al pago obligatorio de las cuotas a estas entidades, en el año 2010. En la de Ourense, los desfases llegaron en 2012, un ejercicio en el que los gastos superaron en medio millón a los ingresos. El año siguiente se cerró con un déficit de 450.000, lo que llevó a los dirigentes de la entidad, entonces presidida por Celso Barbosa, a tomar decisiones drásticas. En septiembre del 2014 se puso en marcha un Expediente de Regulación Temporal de Empleo destinado a reducir gastos en personal. La medida afectó a los 19 empleados, que durante año y medio vieron reducida su jornada laboral y su salario. Poco después de su puesta en marcha el presidente presentó su dimisión. El personal de la institución recuperó a principios de este año su horario habitual aunque, tal y como ha asegurado en más de una ocasión el presidente actual, Juan CarlOs Parada, lo más probable es que a corto o medio plazo la plantilla de la entidad sufra un recorte que llevaría a reducir el personal hasta dejarlo en un máximo de diez personas.
Mientras, la Cámara trata de buscar ingresos con la captación de socios, es decir, con empresas que se comprometan a pagar a cambio de servicios concretos. Por ahora son unas ciento cincuenta las sociedades de la provincia que se han adherido a la campaña -con cuotas que van desde los 75 hasta los 1.900 euros mensuales- aunque aún se necesitan muchas más para que este concepto alcance el 40 % de los ingresos, objetivo que se marca desde la dirección. Actualmente el presupuesto anual de la entidad es de un millón de euros.
También estaba sobre la mesa un acuerdo de colaboración con la CEO para optimizar recursos y trabajar de forma conjunta, aunque su firma lleva meses bloqueada por razones que no se aclaran.
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