Son 64 escaques, esas casillas en blanco y negro, o claroscuro al gusto del diseñador, sobre las cuales cada jugador intenta poner al límite el intelecto del contrario. Quizás el ajedrez sea más ciencia que deporte, pero luce todo los valores de la competitividad más sana.
Y en esta provincia -mire usted por donde- son muchas las personas que destacan por su habilidad para brillar en este desafío mental que también agradece una buena forma física. Para empezar, hemos visto crecer a todo un Gran Maestro como Iván Salgado, hoy integrado en la escuela búlgara, mientras fuerza la máquina para afianzarse entre los mejores del mundo.
Antes, ya había visionarios como Manolo Villar, que en medio de sus esfuerzos por dinamizar el movimiento vecinal también entendió que el ajedrez era un referente válido para su querido Barrocás. En la actualidad -noticia fresca aún-, después de treinta años de ligas gallegas por fin el título cambia de lares. El Xadrez Ourense ha sido capaz de imponerse a todos y proclamarse campeón autonómico. Un premio que viene con el derecho a participar en agosto en la disputa del entorchado nacional, nada menos que en una meca ajedrecística como es Linares.
Cabe no olvidar tampoco los esfuerzos de un personaje como Elías González, tan inquieto como emprendedor cuando se trata de tableros arlequinados. Su papel en el nuevo dominador del panorama autonómico se remonta desde la composición de ese conjunto de auténtica élite a muchos años de trabajo en la base. Porque el ajedrez ourensano tiene buenos cimientos y, además, ha entonado a coro un audible jaque mate.