Becas

María Cobas Vázquez
María Cobas DESDE MI MONTAÑA

OURENSE

Abraham Carrera ya está tranquilo. El propio ministro de Educación -que no es mucho de hablar con estudiantes, como no suele serlo ninguno de los que llegan a ese cargo, solo hay que ver las sucesivas huelgas estudiantiles por las siempre polémicas reformas educativas- le llamó por teléfono para decirle que no se preocupase, que dejarle sin beca era un error y que se subsanaría en breve. Tan fácil como una llamada, y en apenas un día, su desesperación ha quedado atrás. Pero no es que la situación haya cambiado, Carrera sigue incumpliendo los méritos para obtener una beca para estudiar, al aplicarse una norma sin duda estúpida. Porque estudia y saca buenas notas (muy buenas), y entonces, no puede recibir la ayuda económica porque se ha cambiado de carrera. Es uno de esos sinsentidos que nos deja claro que, muchas veces, quien elabora las normas, ni se las lee... o al menos no se preocupa en simular cómo sería su aplicación. El chico respira tranquilo, y el ministro ha dicho que estudiarán otros casos en situaciones similares para subsanar también esos errores. Pero ahora queda la duda de saber, ¿y cuántos se quedaron por el camino? ¿Cuántos, en años anteriores, tuvieron que decir no a seguir estudiando porque en casa no había dinero suficiente para mantenerle en la universidad? ¿O cuántos tuvieron que renunciar a estudiar lo que querían para matricularse en una facultad que estuviera más cerca de casa y así abaratar costes? ¿Lo bueno de todo esto? Toca barrer para casa; porque creo que ha dejado claro que el periodismo -este oficio que tan denostado está- sirve para denunciar las injusticias... y que cambien (algunas) cosas.