La demolición del COB


Cuando mi ex empresa se gastó un pastón en esponsorizar al COB dejamos de ser una cooperativa provinciana de paisanos y nos transformamos en la entidad más conocida a nivel nacional de pollos, huevos y porcino. Para eso sirve, también, un equipo de baloncesto.

El intento de demolición del COB es una fechoría más de las múltiples que se han hecho a esta provincia. La pérdida de 150.000 habitantes, el exterminio de 170.000, la desertización; el entierro programado de un equipo de fútbol con más de sesenta años de historia, etcétera. Me planto; voy a seguir siendo ourensano. Buscadme en las trincheras de los cuarenta grados: para la próxima felonía os espero de pie y de frente. ¿Es insolvente un club que depositó un aval de tres millones de euros? Salvo Madrid y Barcelona, ¿existe algún equipo que tenga pabellón propio? Ninguno.

Don Antonio Gavilanes tuvo 998 aciertos y 2 errores. El primero, fiarse del tal «Paco Penedo», un presidente ajeno al baloncesto y afín a trileros del dinero; sustrajo a la ACB lo que le quedaba de imagen y honor. El segundo, confiar los intereses del COB a un depredador de Sarria, enemigo del COB, del Breogán, de todo y de todos; opinen lo que les pete; esto con J. L. Baltar no hubiera pasado.

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