Tres mujeres y un hombre sometieron a distintas vejaciones a otro joven
01 jul 2014 . Actualizado a las 07:20 h.Tres mujeres y un hombre, él de 22 años y ellas de 23, 31 y 33 años, compartirán mañana, miércoles, el banquillo de acusados de la Audiencia de Ourense en un caso que arranca de unos hechos supuestamente ocurridos entre octubre y noviembre del 2010. El relato del fiscal detalla agresiones sexuales, vejaciones, lesiones y hasta una situación de detención ilegal, pues la víctima estaría privado de libertad durante dos días, que lo tuvieron encerrado en una cuadra. Parte de los episodios fueron grabados por una de las acusadas. En algún caso, además, los hechos fueron presenciados por una menor, que entonces tenía dos años, «sin preocuparse en ningún momento (los acusados) del grave perjuicio que para la identidad sexual de la menor suponía presenciar tales acciones obscenas», según recoge el fiscal en sus conclusiones provisionales.
Octubre y noviembre de 2010
El relato del acusador público arranca el día 31 de octubre del 2010, cuando el acusado Francisco P. L., entonces con 19 años, recriminó a otro chico, que vivía en la misma casa de Baños de Molgas, haber intentado tener relaciones íntimas con su mujer y haberle sustraído un móvil. De la recriminación pasó a las amenazas, a los empujones y a la exigencia de que se masturbara, que dio pasó a una felación. Aquel primer episodio tendría continuidad el 4 de noviembre con otro, en el que el mismo joven sufrió la introducción de dos dedos en el ano por parte del mismo agresor. Los otros acusados, que son la joven que era pareja del primer implicado y otras dos mujeres, grababan las imágenes sin otra intervención.
El detalle de las vejaciones a las que fue sometido el mismo joven incluye, según el detalle que el fiscal ofrece en su escrito de acusación, obligarlo a permanecer desnudo, a comer ropa interior de la compañera del principal acusado y también heces del pañal de una menor de dos años, hija de la pareja.
Dos días en una cuadra
Encerrado dos días en una cuadra, posteriormente atado a una silla, la víctima de estas agresiones sufrió una quemadura con un hierro metálico de los empleados en las cocinas de leña, fue obligado a ponerse de rodillas contra la pared y sobre granos de arroz, con los brazos en cruz y dos libros en cada mano.
La situación se destapó a raíz de que el perjudicado fuese localizado por la Guardia Civil con un ciclomotor sustraído. Aunque en un primer momento no desveló nada de lo ocurrido, una tía suya acabó dando cuenta de lo ocurrido porque pudo ver las imágenes, que los autores de las agresiones habían tomado y que el afectado se había cuidado de grabar en un dispositivo de memoria USB tipo pendrive.
Con posterioridad, la Guardia Civil pudo acceder a las imágenes originales, que estaban guardadas en el ordenador del principal acusado, que también entregó una cámara Olympus.
A puerta cerrada
El juicio por este sórdido asunto está señalado por la Audiencia para el jueves de esta semana. Se celebrará a puerta cerrada.
El fiscal considera que concurren en este caso indicios de delitos de agresión sexual, lesiones, contra la integridad moral, detención, ilegal, exhibicionismo o provocación sexual.