Cinco años después, no hay nueva investigación tras el revés judicial
18 may 2014 . Actualizado a las 07:25 h.El crimen de Taboadela, en el que murieron asesinados José Martínez y Teresa Campos, de 65 y 63 años respectivamente, es el último homicidio que queda sin resolver en la provincia de Ourense. El mes pasado se cumplieron cinco años del asesinato del matrimonio, que para la Guardia Civil está resuelto policialmente, pero al que en su andadura judicial se le dio carpetazo en dos ocasiones. El único sospechoso del crimen de la localidad de Amendo, en Taboadela, fue el hijo varón de las víctimas, José Miguel Martínez Campos, que estuvo en prisión provisional por este hecho. Pero la Audiencia Provincial determinó que no había indicios sólidos para llevar a un juicio ante el Tribunal del Jurado al entonces imputado.
Las pruebas que consiguió reunir la Guardia Civil para presentar al juzgado se basaban en que el sospechoso buscó una falsa coartada, pidiendo a una amiga que le encubriera diciendo que había estado con ella durante las horas previas y posteriores al crimen. La supuesta mala relación con sus padres, episodios violentos del sospechoso -que cumple condena por coaccionar a un amigo con un arma-, residuos de un disparo en un pantalón o un anónimo amenazante -los resultados no fueron concluyentes- constituyeron «meras sospechas» que la Audiencia no consideró de suficiente entidad como para juzgarle.
Cinco años después de que el matrimonio apareciera muerto por varios disparos no se ha abierto una nueva vía de investigación. Los cuatro tomos del sumario del caso Taboadela siguen esperando en el despacho del fiscal Julián Pardinas a que aparezca algún hecho o prueba que permita reactivar la investigación. Judicialmente el caso ya no tiene más recorrido, después de que el Tribunal Constitucional desestimase el recurso de amparo que presentó la hija del matrimonio, solicitando que no se sobreseyese la causa.
Viana
La mayoría de homicidios que se han registrado en Ourense en los últimos años se resolvieron al cabo de horas, días o meses de investigación policial. Años tardó en resolverse el homicidio de Viana do Bolo, que costó la vida a la joven de 21 años Monserrat Martínez, en el 2001. Hasta el año 2010, cuando se detuvo a Manuel Mouriño, que confesó el homicidio después de una denuncia de una pareja suya por malos tratos, la investigación permaneció abierta, pero sin poder determinar la autoría. Finalmente, Mouriño fue condenado por asesinato. El mismo fiscal que llevó el caso de Taboadela se ocupó del crimen de Viana y, como en esta causa, se armará de paciencia hasta intentar resolver la muerte del matrimonio de Amendo.
En Doctor Fleming
Son los casos más recientes, pero en Ourense ha habido otros homicidios dolosos que no llegaron a buen puerto policial o judicialmente. Nunca se encontró al asesino de César González Blanco, un octogenario que apareció estrangulado el 31 de diciembre del 2001 en su piso de la calle Doctor Fleming de la capital. Es uno de los casos que la policía considera sin resolver, aunque realizó dos investigaciones. La familia luchó porque la causa no fuera archivada, pero no se hallaron huellas en la inspección ocular ni testigos que hubiesen visto a entrar a nadie en el domicilio.
El abanico de posibles sospechosos se abrió demasiado indeterminadamente cuando en la segunda investigación se descubrió que la víctima recibía en su piso a multitud de personas diferentes, según fuentes policiales. En la primera aproximación policial al crimen, se relacionó el homicidio de César González con un anterior robo de tarjetas que sufrió el octogenario y se tenía a la víctima por una persona reservada y desconfiada que no abriría fácilmente las puertas de su domicilio a múltiples visitantes.
crónica homicidios sin esclarecer