Afirma que «no hay decepción ni alivio, simplemente finaliza una etapa»
02 abr 2014 . Actualizado a las 07:15 h.Tras cuatro años al frente del campus de Ourense, María Lameiras (Ourense, 1964), deja el cargo. Toca hacer balance.
-¿El relevo ha sido para usted una decepción o un alivio?
-Finalizar mis responsabilidades como vicerrectora fue una decisión consensuada, con el reconocimiento y agradecimiento hecho por el rector al trabajo realizado. No hay decepción ni alivio, simplemente finaliza una etapa en la que he puesto mi trabajo al servicio de la gestión universitaria y retomo mi trabajo como docente e investigadora con la misma ilusión y energía de siempre.
-¿Le comunicó el rector los motivos del cambio?
-Es el rector el que tiene la responsabilidad de tomar esta decisión y de gestionar la Universidad de Vigo con el equipo que considere más adecuado. Yo acepté hace cuatro años la responsabilidad de representar a este campus como vicerrectora y al finalizar ese tiempo considero acabado el compromiso. Termino satisfecha y agradecida a quienes me han ayudado.
-¿Qué ha sido lo mejor de estos cuatro años?
-Que el campus cuente hoy con una mayor oferta de titulaciones, con las simultaneidades entre titulaciones y la oportunidad de que pueda ser una realidad el grado de Ingeniería Física. Además, trabajar a favor de la igualdad ha sido una máxima que ha impregnado mi trabajo como vicerrectora y antes como docente e investigadora.
-¿Y lo más difícil?
-Formar parte de un equipo de gobierno de una universidad en tiempos de crisis económica y de ataques a la enseñanza publica.
-¿Se han cumplido sus expectativas?
-Entiendo este trabajo como una carrera de relevos. Yo he recibido el testigo de mi predecesor y he continuado con lo que ya estaba en marcha. Además, he liderado la puesta en marcha de otras iniciativas que espero que sean continuadas por mi sucesor, y así sucesivamente.
-¿Está hoy mejor el campus que en el 2010?
-Eso no me corresponde a mi decirlo, sino a las personas que conforman la comunidad universitaria y a la ciudadanía. Puedo decir que he trabajo con ilusión, dedicación y honestidad.
-¿Qué consecuencias ha tenido el ajuste económico de los últimos años para el campus?
-De forma sistemática se fueron reduciendo los recursos económicos para las universidades públicas y con ello el presupuesto destinado a Ourense. Aún así he intentado no dejar nada atrás, mantener y mejorar en la medida de lo posible la oferta de actividades y las infraestructuras. Creo que no todo se debe medir en relación al gasto, hay muchas cosas que hemos hecho con muy poco dinero pero dedicando mucha energía. Ahora bien, si esta tendencia no se invierte las consecuencias podrían ser irreversibles.
-¿Qué les contesta a quienes aseguran que el campus ha perdido autogobierno?
-Ahora es posible gestionar desde Ourense los proyectos de investigación. Esto no era posible cuatro años atrás. Otras decisiones, como la centralización del gasto en las empresas de mantenimiento de los servicios y de la compra de material de oficina, no han sido bienvenidas en el campus. Aumentar el espacio de autogestión es un objetivo legítimo.
-¿Qué futuro le augura al proyecto Campus da Auga?
-Es un plan ambicioso, pero para poder aprovechar el potencial de esta especialización será necesario redirigir hacia lo termal el músculo investigador.
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