De la silla chivata al pez inteligente

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Los estudiantes ourensanos demuestran su habilidad como investigadores

17 nov 2013 . Actualizado a las 07:25 h.

Tienen una mente inquieta y son jóvenes, muy jóvenes. Tanto como Aitor Guerreiro, que con nueve años es todo un veterano en las jornadas científicas de su colegio, el Divino Maestro. Este año estará en Galiciencia, la mayor feria científica de Galicia, formando tándem con su hermana Ainhoa -otra veterana experimentadora de 13 años- para demostrar si las ondas del móvil pueden cocinar un huevo, como se dice. Tuvieron que llegar a los 65 minutos de llamada entre dos móviles para desechar la teoría. «No es posible» asegura Aitor, aunque Ainhoa aclara que «lo que sí es cierto es que la yema se pone un poco más dura y, por lo tanto, algunas ondas cambian las proteínas del huevo».

Otro proyecto que destierra mitos es el que presentan Abana Barreiros y Lara Vázquez, del colegio de O Couto. Compraron tres peces para saber si cuando se dice a alguien «tienes menos memoria que un pez», se hace justicia. Los metieron en una pecera e introdujeron un separador con agujeros a distintas alturas. Tras hacerlos pasar a un lado, les pusieron comida en el otro y «recordaban perfectamente el agujero; no es cierto que tengan memoria de tres segundos». Cronometraron hasta los tiempos de respuesta. «Les cogimos tanto cariño que nos hemos quedado con ellos y los tenemos tres meses cada una», explica Abana.

También a Alba Fernández, de 16 años y alumna del IES Julio Prieto Nespereira, le molestaba una frase: «siéntate bien». Así que se puso a trabajar y ha diseñado un respaldo que avisa con un chivato luminoso cuando el usuario pierde la posición correcta. «Lo estoy perfeccionando para colocar sonidos de alta frecuencia que se oyen en un rango de edad diferente; hay frecuencias que los jóvenes oyen y los adultos no. Lo he probado y por cierto que es bastante molesto», señala esta investigadora de las aulas de la Tecnópole.

De estas aulas ha salido también un aerogenerador que produce hidrógeno mediante electrólisis para usarlo como combustible doméstico y que supone un ahorro más que interesante sobre los combustibles fósiles. Es obra de Álvaro Babarro. del IES AS Lagoas. «Está pensado tanto para una casa independiente como para un bloque de pisos», señala este joven al que le gustaría dedicarse a la ciencia profesionalmente.

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Sin embargo David Alonso, del colegio San José, también habitual en la Tecnópole, sueña con encauzar su futuro hacia la educación física. Él juega al fútbol, pero ha diseñado un sistema que detecta infracciones poco claras en baloncesto. Mediante sensores e identificación por colores, es capaz de ver si un jugador pisa fuera del campo.

Enma Lorenzo y Sofía Justo, del instituto de As Lagoas, son también veteranas. Forman equipo desde niñas y han conseguido varios premios nacionales como investigadoras. Este año presentan en Galiciencia abonos, pesticidas, cremas para la cara, caramelos para mejorar la digestión y hasta mascarillas para el pelo elaboradas con ortigas.