Un anuncio que termina con cinco días de paripé

Miguel Ascón Belver
miguel ascón OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Que José Manuel Baltar sería el sustituto de su padre al frente de la Diputación de Ourense es, como dijo el jueves el portavoz nacionalista en la institución provincial, Xan Jardón, la crónica de un relevo anunciado. La sucesión estaba preparada desde hace años, concretamente desde que, a partir del año 2003, Baltar hijo fuese situado como suplente a diputado provincial en la lista del PP en el partido judicial de Ourense. Sin embargo, desde que el martes su padre anunciase su dimisión, se sucedieron cinco días de paripé en los que él y su hijo se resistían a confirmar el relevo. Hasta ayer, jornada en el que Baltar Blanco confirmó por fin que él será el sustituto de Baltar Pumar.

El PP quiso evitar que la sucesión se interpretase como una herencia y ocultó lo obvio tras una serie de formalismos que, al ciudadano de a pie, normalmente desconoce. Antes de confirmarlo, según insistían, tenía que procederse a iniciar una ronda de consultas con el comité de dirección, con los diputados provinciales y con el comité electoral de los populares ourensanos. Hasta tal punto llegaron los malabarismos de Baltar Blanco para evitar hacer público lo que todo el mundo sabía, que llegó a decir que antes de nada tendría que hablar consigo mismo para saber cuáles eran sus intenciones.

El caso es que la sucesión estaba garantizada desde que la familia Baltar impusiese un férreo control en la elección de diputados provinciales para garantizarse un grupo de gobierno totalmente afín a sus intereses. Además, el PPdeG se lavó las manos en todo este proceso. De hecho, el presidente de la Xunta y de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijoo, tardó tres días en hacer una valoración pública de la decisión de José Luis Baltar de dimitir como presidente de la Diputación.

Todos los pasos seguidos entre ese anuncio y el de ayer de su hijo han servido también para que Baltar hijo se legitime públicamente. Tras estos cinco días, puede decir sin temor a equivocarse que nadie en el PP, ni en Ourense ni fuera de Ourense, ha cuestionado la sucesión. Ahora tiene que responder a la confianza en él depositada.